Dependencias del Municipio se sumaron para alejar a los chicos de la calle. A los entrenamientos suman entrevistas y un acompañamiento las 24 horas.
Francisco Travaglia es uno de los coordinadores de la Oficina de Adicciones, y comenta que todo el proyecto consiste en una actividad de reinserción social. “Los chicos han tenido entrevistas en distintas dependencias como la Casa del Sol o el Centro de Salud, o en la oficina donde trabajamos con Carolina Pérez”, dijo y explicó: “Una vez que se encuentran en una etapa avanzada del tratamiento, nosotros hacemos un acompañamiento y, en esta oportunidad, con el apoyo de Guillermo Amaya de Deportes, encontramos una solución desde el boxeo”.
- ¿Cuál ha sido la respuesta que recibieron de los chicos que participan del programa?
- Los chicos están trabajando muy entusiasmados, se mantienen en estado, empiezan a apreciar su cuerpo sin adicciones. Ya tienen otro comportamiento, tienen otra predisposición para trabajar. Además, han formado una familia con las otras personas que participan del programa, los chicos comparten de muchas cosas con sus compañeros.
- Se trata de fomentar valores como el de la responsabilidad y mantener una actividad con continuidad.
- Sí, son responsabilidades constantes con los horarios, saben que si faltan corren el riesgo de quedar afuera del programa, pensando en que esto es todo gratuito. Además, los chicos cuentan con una oficina amiga, un espacio adonde pueden acudir cuando se sienten mal, sin importar que tengan un turno de antes. Es un espacio al que pueden ir y hablar con nosotros de lo que están viviendo.
- ¿Cómo es la rutina que siguen los chicos en el marco de su tratamiento?
- El entrenamiento es tres veces por semana: lunes, miércoles y viernes, de 15.30 a 17.30. A eso se suma el apoyo terapéutico de orientación y asesoramiento permanente desde la oficina.
Travaglia comenta que entre los chicos hay dos que abandonaron sus estudios y cuentan con el deporte como único sostén, “con la contención que se les da permanentemente los chicos se sienten motivados y tienen un contacto constante por teléfono”, dijo, en tanto que explicó que mantienen una guardia telefónica las 24 horas “para cualquier problema que les pueda surgir”, indica.
Gimnasio de campeones
Marcelo Sasso es el coordinador del programa “Boxeándole a la calle”, de la subsecretaría de Deportes. Junto a su esposa, María del Carmen Balmaceda, dirigen el gimnasio que día a día recibe a más de 50 chicos en Centro 11. “Yo no quiero un campeón del mundo, sino que de acá a 5 años encontrarme al pibe con su mujer, con laburo, y que me digan que les va bien en la vida. Ése es el cinturón que yo me quiero poner, no tener un campeón del mundo”, dice Marcelo y da cuenta de cuáles son los objetivos de esa gran familia que se une con el deporte.
El programa ha crecido tanto que ya cuenta con más de 150 jóvenes que se acercan a saltar la soga, pegarle a la bolsa y hacer un poco de guantes. Pero cuando termina el entrenamiento los vínculos se mantienen desde la contención, y ahí es donde se ve el trabajo más duro de los profesionales.
“Esta experiencia es la primera vez que la llevamos a cabo, porque en otras oportunidades habíamos planteado un proyecto similar pero no había prosperado”, comenta Sasso y explica que “ahora por suerte se nos dio y nos encontramos con Francisco Travaglia para coordinar la actividad. Estamos viendo que la adaptación es muy buena”.
- ¿Cuánto aporta el deporte para la contención y la reinserción social de los chicos?
- Con el deporte se involucran apoyándose entre sí. El 9 de noviembre, por ejemplo, tenemos un evento y ya todos los chicos están invitados. Aquí empiezan a darse muy lindas relaciones entre los chicos, con los que ya venían participando del programa. Se va formando una gran bola que esperamos nos dé los frutos por los que trabajamos.
Tanto Marcelo como su esposa María del Carmen coinciden en que aún hacen falta más recursos y nuevas voluntades que se sumen en la iniciativa, para darle continuidad a la propuesta y poder llegar a más chicos.
“Acá trabajamos mucho y nos damos apoyo entre todos, pero eso no es suficiente, necesitamos que los chicos vuelvan a estudiar, que se les dé una oportunidad laboral”, dice Sasso, y agrega: “Nosotros empezamos con el deporte y de a poco se irán sumando nuevas actividades, para que el programa no sea sólo de 15 a 17, sino que a la mañana haya otras actividades”.
- En relación a los tratamientos contra las adicciones, el deporte los obliga a mantener un buen estado de salud.
- El deporte es base, por eso acá lo que tratamos de hacer es salud y deporte. Que los chicos no estén haciéndose daño con un cigarro o una cerveza, que vengan y hagan actividad, que respiren, hagan gimnasia.
- En tanto, comparten con personas que han tenido experiencias similares.
- Claro, acá se comparte mucho con ellos. El entrenamiento es de sólo una hora, pero los chicos se quedan mucho más. Además, queda un vínculo con ellos, charlamos, pasamos lindos momentos. Hay que pensar que por este gimnasio pasan cerca de 50 chicos por día, permanentemente. Por eso lo importante es sumar gente al programa y hacer de esto una máquina de sacar buenos chicos, que ellos no queden en el olvido o se los margine.
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