Después de estar con Mariotto, recibió en su oficina al intendente de Bahía Blanca, enemigo de Scioli. Otro que camina territorio bonaerense es Julián Domínguez.
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Amado Boudou está haciendo bien los deberes. Y por eso cada vez toma mayor protagonismo. Encabezó su primer acto público en la explanada de la Casa Rosada (dicen que no será el último) y en cinco días se entrevistó con un gobernador, con el presidente de Aerolíneas, con un intendente y con empresarios. Quiere mostrar gestión y política. Ayer, estuvo una hora y media en la Quinta de Olivos con Cristina Kirchner. Fue uno de los pocos privilegiados en verla (ver aparte).
El vicepresidente, a cargo del Ejecutivo por la licencia de la jefa de Estado, empezó a retener control de algunos asuntos de la provincia de Buenos Aires y mantuvo encuentros que se interpretaron como señales de acorralamiento al gobernador Daniel Scioli. Después de la foto que mostró al mandatario con Mauricio Macri, Boudou recibió –por expresa orden de Cristina Kirchner– al vicegobernador Gabriel Mariotto. El domingo llegó la contestación del gobernador, marcando su fastidio por tener que dar explicaciones. Manifestó su malestar a través de un reportaje a PERFIL. Las palabras no cayeron bien en la Quinta de Olivos y la reacción fue casi inmediata. El martes, Boudou, acogió en su oficina del Banco Nación al intendente de Bahía Blanca, Gustavo Bevilacqua, un enemigo de Scioli. Bevilacqua sucedió a Cristian Breitenstein, que fue a parar al gabinete de Scioli como ministro de la Producción. “Está claro, la idea es mostrar que juega con el Gobierno nacional y no con Scioli”, aclaró a PERFIL una fuente de la Casa Rosada. Boudou tiene aval del Gobierno para caminar la Provincia, y no es el único. También recibió luz verde el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Julián Domínguez, oriundo de Chacabuco, con experiencia en territorio bonaerense. Hasta antes de las elecciones también lo hacía el ministro del Interior, Florencio Randazzo, pero luego bajó el perfil. Randazzo históricamente mantuvo un armado con intendentes, trabajo que había empezado cuando era ministro de Gobierno de Felipe Solá. Se sabe, Cristina siempre manda a varios a caminar, después define qué hace. Lo hizo en Capital, con Daniel Filmus, Carlos Tomada y el propio Boudou.
“Boudou tiene luz verde para caminar la Provincia”, confiaron a PERFIL dos fuentes oficiales. Sin embargo, de ninguna manera eso implica que se pueda empezar a hablar de candidaturas. “Sería un delirio”, razonó un ministro del Gobierno. Del cerco a Scioli no sólo participan Boudou y Domínguez, lo hacen activamente el vicegobernador Mariotto y La Cámpora, que tiene fuerte peso en la Legislatura bonaerense. En la búsqueda de sucesores, pero también con la idea de que Scioli –que no tiene reelección y se jugará seguro por una presidencial en 2015– no levante vuelo sin antes pagar el precio que siempre cobra el kirchnerismo. Está claro que Cristina Kirchner no tiene aún sucesor en la Nación ni tampoco en la provincia de Buenos Aires. Algunos dicen que en territorio bonaerense tiene aspiraciones Mariotto, y que en la Nación la ficha será Scioli, con chances de arrebatarle votos a otro presidenciable opositor, Mauricio Macri. Sin embargo, el kirchnerismo puro y el progresismo no digieren a Scioli y eso es un obstáculo para CFK.
Armado. Boudou ya tiene algunos soldados en la provincia. Juan de Jesús es el jefe del bloque K en la Legislatura bonaerense. Su hijo, Juan Pablo, el intendente del Partido de la Costa, también es su aliado. Y José Ottavis, líder de la JP y La Cámpora, es el vicepresidente de la Cámara de Diputados provincial y tiene excelente relación con Boudou. También conserva buena relación con Mariotto. El vicepresidente también mostró gestión: estuvo con el gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, para hablar sobre la sequía que afecta al interior; con Mariano Recalde, presidente de Aerolíneas, para charlar sobre el futuro de la empresa, y entregó camiones de recolección de residuos a intendentes. La semana anterior había recibido al gobernador de Río Negro, sucesor de Carlos Soria, Alberto Weretilnek. “La ayuda y el compromiso del Gobierno nacional es absoluta y ya fue demostrada, incluso antes de la muerte del gobernador, y después con mucha firmeza. Incluso de parte de la propia Presidenta, que se interesó personalmente por el sostenimiento de la institucionalidad en Río Negro”, indicó ayer el mandatario en declaraciones a Télam. Y añadió: “Hubo un enorme aporte de la Presidenta para mantener la paz social, como lo muestra la aplicación de los Repro para la gastronomía, la hotelería y el comercio. Sólo en Bariloche ya destinaron 50 millones de pesos para este beneficio, que fue extendido por sesenta días más”, agregó. Boudou seguirá manteniendo encuentros con gobernadores e intendentes y encendido el aparato legal para el funcionamiento del Gobierno nacional. Siempre cumpliendo las órdenes que le dicta Cristina Kirchner.

















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