El candidato a vicepresidente de la Nación vino a la provincia para respaldar a los candidatos locales del Frente para la Victoria.
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Llegó acompañado por el secretario Oscar Parrilli y cenó junto a 600 personas, entre empresarios, funcionarios y militantes.
Neuquén > El espacio Duam, donde se realizó la postergada cena, rebosaba de empresarios de Neuquén y Río Negro. Cada uno abonó 300 pesos el cubierto, fondos que se sumarán al tramo final de la campaña de los candidatos locales del Frente para la Victoria. Hubo pocos representantes del sector petrolero, quizá porque las oficinas centrales de estas firmas se encuentran en Buenos Aires y la llegada a Nación es más directa. En cambio, se vio a muchos empresarios frutícolas, nada justicialistas, pujando por acercarse a la mesa del todavía ministro de Economía, donde también estaba sentado el intendente Martín Farizano y el candidato Darío Martínez. Entre los asistentes también se vio al jefe regional de la Anses, Aldo Duzdevich.
El acto fue abierto por el candidato a diputado nacional Albero Ciampini, quien elogió al secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli. Ciampini recordó que en ese mismo lugar, un año y medio antes, había estado Néstor Kirchner, lo que desató los aplausos de la militancia.
En su discurso, Boudou detalló los logros de la actual administración nacional como algo “en lo que ningún argentino puede estar en desacuerdo”. “Néstor y Cristina resignificaron la palabra política”, destacó. “Este gobierno hizo algo que debiera ser una obviedad, pero que se volvió una singularidad; resolver los problemas de los argentinos”. Mientras las anteriores administraciones “supuestamente populares, pero cooptados por el poder económico y mediático, consideraban importantes cosas como el investment grade, la flexibilización laboral o la privatización del patrimonio público, Néstor y Cristina llevaron adelante acciones para reparar el pasado, construir el presente y sembrar para el futuro”, se entusiasmó. El candidato consideró que el gobierno del que forma parte “resignificó la palabra institucionalidad”. “No en el sentido que le dan algunos que esconden la defensa de los intereses de los poderosos, sino asumiendo que donde hay una necesidad hay un derecho y, sobre esto, construyendo instituciones como la jubilación, la Asignación Universal por Hijo, la nueva Corte Suprema, el nuevo lugar de la educación y, sobre todo, el acceso al trabajo”, enumeró.
No solamente “creamos 5 millones de puestos de trabajo”, continuó, sino que “además no nos ponemos colorados cuando nos dicen que defendemos la industria de las importaciones que destruyen el empleo”.
“Recuperamos muchas cosas que parecían imposibles, como la obra pública”, continuó. “A Oscar (Parrilli) se le hace imposible organizar las inauguraciones”, ponderó. En esta línea consideró “símbolos” la finalización de las obras de Yacyretá y Atucha II, así como la repatriación de 850 científicos en un país donde “un ministro de Economía mandaba a los científicos a lavar los platos". Finalmente, a eso vino, llamó a votar a los legisladores del Frente para la Victoria para que “el Congreso no se convierta en una traba” para la acción del gobierno, hecho que ilustró con la falta de aprobación del Presupuesto 2011.




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