Borthiry fue al Molas, pero dejó a los trabajadores "con las manos vacías"

El diputado del PJ Martín Borthiry, acompañado de otros tres legisladores vernistas, escucharon, pero no llevaron la respuesta que esperaban los trabajadores y profesionales. No asumió ningun compromiso. "Se llevan la foto y los trabajadores se quedan con las manos vacías", les dijeron en la asamblea.
Cuatro diputados provinciales del vernismo fueron a la asamblea del Hospital Lucio Molas, pero los trabajadores y profesionales quedaron desilusionados por la falta de respuestas y compromisos. “Estamos cansados de los discursos vacíos”, les dijeron.

Los legisladores del PJ, Martín Borthiry, Pedro Etchalus, Carmen Bertone y Fernanda Alonso fueron a la asamblea e hicieron una recorrida por el hospital. Los trabajadores no pudieron arrancarles el compromiso, como pretendían, de una convocatoria urgente de la comisión de Salud de la legislatura provincial para trabajar en la problemática del sector.

Borthiry, que encabezó el grupo de legisladores, hizo bandera con el proyecto de paritarias que anunció, aunque todavía ni siquiera presentó, para intentar capear el temporal de críticas y cuestionamientos.

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La asamblea tuvo momentos de tensión. Borthiry y los otros legisladores estuvieron parados durante más de una hora al frente de la asamblea. Lo único que prometieron fue “transmitir” y “estudiar” los planteos.

Panorama

El secretario general de Salud, Carlos Ortellado, abrió la asamblea y celebró que “por primera vez tenemos al bloque oficialista” en el hospital. Luego trazó un sombrío panorama de las carencias del sistema sanitario, la falta de carrera sanitaria y el retraso salarial. “Se nos caen a pedazos los hospitales”, sintentizó.

Luego planteó que “(el ministro de Salud, Mario) González debería haber renunciado” a partir de las declaraciones en las que afirmó que en la provincia no se aplicará el fallo de la Corte Suprmema de Justicia sobre el aborto no punible.

“Si hubiera paritaria, esa asamblea no estaría, habría un marco formal para los reclamos”, contestó Borthiry la primera pregunta y dijo que trabajará para que sea ley este año.

A partir de allí se sucedió una catarata de reclamos de los trabajadores, incluido personal del interior de la provincia, por falta de recursos materiales y humanos. “En Santa Isabel dormimos entre los pacientes porque no hay una habitación para la guardia. La gente paga las consecuencias y nos putea a nosotros”, dijo una enfermera de esa localidad.

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El jefe de turnos del Molas afirmó que atienden entre 10 mil y 16 mil pacientes por mes. “Hay gente que se muere pidiendo turnos. Le dan turnos para dentro de tres meses. Y nosotros tenemos sueldos de hambre. No les importan ni los pacientes ni los trabajadores”, disparó. “Nos tienen que dar una oportunidad de sentarnos a hablar de soluciones. A nosotros nos duele salir en los diarios. Tenemos la camiseta puesta”, aseguró.

La jefa de Pediatría del Molas, Susana Pérez, lamentó que “jamás nos convocaron para preguntarnos, no queremos que el hospital se transforme en un lugar para pobres”.

En la asamblea se coló el reclamo de las empleadas despedidas en agosto del año pasado en la cocina del Molas (se tercerizó el servicio), de los choferes del interior que piden las categorías y dejar de figurar como personal de mantenimiento y de la transformación de la guardería infantil del Molas en un Ayelén municipal.

También los empleados les dijeron a los diputados que se cerraron dos salas en Pediatría hace una semana porque las habían “invadido” las lauchas.

Sin compromiso

Cuando llegó la hora de la respuesta de los legisladores, la asamblea se crispó. “Vamos a estudiar el tema”, dijo apenas Borthiry, además de volver a menear el impulso de la paritaria.

“Habló muy bonito, pero esto ya no da para más. No diga más ‘lo voy a estudiar’ que me hace doler la panza, queremos algo concreto”, lo cruzó una enfermera.

Ortellado intercedió en ese momento. Exigió un compromiso para convocar a la comisión de Salud de la legislatura y que esta llame a los gremios y al ministro.

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“Asumimos en diciembre. Nos estamos ocupando. Hace falta un tiempo prudencial”, intervino Etchalus.

“Ustedes se llevan la foto y los trabajadores nos quedamos con las manos vacías”, reprochó un trabajador. “Son siempre los mismos, son el mismo partido que está hace 30 años”, dijo otro.

“Yo vine a trabajar. No vengo a dar explicaciones. Voy a llevar la inquietud al bloque. Pero no voy a ir en contra de la ilegalidad (sic). No voy a asumir compromisos que le corresponde a otro”, dijo Borthiry, con furcio incluido, en referencia a que no preside la comisión aludida, a cargo de la justicialista Mariana Baudino.

“Voy a seguir viniendo, pero no nos corran. No soy del Ejecutivo, hay decisiones que no puedo tomar”, se excusó el diputado vernista.

-Si la comisión no nos convoca en dos semanas, vamos a la cámara -presionó Ortellado.

-Hay cuestiones legales, Ortellado, y vos las sabés -recriminó el diputado.

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Entonces la diputada Carmen Bertone dio un paso al frente y, por primera vez, abrió la boca. “No vinimos a escuchar para tener la foto. Somos del bloque oficialista, la foto la tenemos cuando queremos. Ya se que hicieron catarsis, les pedimos confianza. Vinimos porque vamos a hacer las leyes de frente”, dijo, mientras señalaba con el dedo a los asambleístas.

“No los apretamos. Ustedes se encargan de que no les tengamos confianza”, retrucó Ortellado.

En ese momento intervino una asistente social que contó que había viajado a Estados Unidos por un problema de salud de una sobrina que vive allí. “Volví con una profunda vergüenza de nuestra clase política y un profundo orgullo de nuestra clase trabajadora”, confesó.

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“Esperaba más respuesta. No se puede esperar más. La sociedad no da para más discursos vacíos. Les vamos a ir a golpear las puertas a patadas. Acá se nos muere la gente", advirtió.

“Quieren confianza, se la damos. Pero no nos fallen, en todos los lugares del mundo la gente se levanta y reclama”, completó, para recibir un cerrado aplauso de la asamblea.

“La soberbia no ayuda. Estamos cansados de ser traicionados”, le señaló otro trabajador a Bertone.

Borthiry tomó la posta: “Yo vine a trabajar, no a cagarme de risa. No me voy a lavar las manos, pero me voy a hacer cargo del 10 de diciembre en adelante. Dejennos caminar, no nos corran, tengannos de aliados”.

Ortellado cerró la dicusión con el pedido de una convocatoria urgente de la comisión de Salud y de que los diputados intercedan para que el gobierno reabra el diálogo. “Lo vamos a transmitir”, insistió Borthiry.

Amenazas y un anestesista menos

Antes de la recorrida por los pasillos y las salas del hospital, los diputados escucharon dos denuncias. La jefa de Pediatría, Susana Pérez, denunció que profesionales de su área que pidieron un espacio en el Molas recibieron amenazas de parte de allegados del ministro coordinador, Ariel Rauschenberger. “Nada que tenga que ver con la doctora Pérez te vamos a dar”, le advirtieron.

El médico Armando Hornos, jefe de cirugia infantil, reveló que uno de los 3 anestesistas que quedaban en el Molas presentó un certificado siquiátrico por agotamiento. “Quedan dos”, alertó.

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