La casa se paga de contado y los electrodomésticos, en cuotas. Con esa frase, varios economistas definieron la coyuntura económica.
Para comprar una zapatilla, ropa, televisores, salvar una situación de emergencia o pagar una fiesta, varios recurren al crédito personal. Sin embargo, en Salta el 42% de estas líneas para el consumo no se abona en término. En los centros de emisión de tarjetas advierten que un elevado porcentaje de clientes “paga el mínimo”.
Un joven papá eligió un coche para su primer niño. La promoción lo incentivó: 10 cuotas sin interés con tarjeta de crédito. Pagará $70 por mes.
Juan González, responsable del comercio, dijo: “Con la inflación que hay, conviene. El año que viene, seguro, su sueldo será más alto y seguirá pagando lo mismo”.
Es difícil encontrar en el centro de la ciudad vidrieras sin promociones de descuentos y quite de interés. Por la competencia se abre la cancha para los trabajadores no registrados que no cuentan con recibo de sueldo ni pueden acreditar la estabilidad laboral. “Presente solo su DNI y se lleva un crédito en el acto”, invitan.
Desde el Instituto de Informaciones Comerciales de Salta (IICS) precisaron que por cada 100 créditos para el consumo que se otorgaron hasta fines de septiembre, 42 se pagaron fuera de término. En 2010, por cada centena de líneas para el consumo, el 50% abonó fuera de plazo. Si bien el cumplimiento de los salteños ante sus obligaciones mejoró, el porcentaje aún es elevado. La demora que registran las empresas va desde un día hasta largos meses.
La bonanza económica de los últimos años tiene una contracara inflacionaria que impide dar un salto más contundente para afrontar las deudas.
“La gente que tiene menos recursos se preocupa más por cumplir con los pagos. Ellos no tienen otra alternativa que los créditos personales para una situación de emergencia, para llegar a fin de mes o para llevarse a casa un electrodoméstico. En cambio, la clase media o alta dispone de tarjetas de crédito o accede a los bancos; entonces, varios se hacen esperar”, comentó José Lamas, encargado de relaciones institucionales del IICS. Las tarjetas de crédito, principales alentadoras del consumo masivo, engrosaron su cartera de clientes. A nivel país, las compras crecieron 30% en lo que va del año, según diferentes consultoras.
El avance del plástico acota el mercado del crédito personal. Con una en mano, menos gente tiene necesidad de recurrir a un dinero extra de entidades financieras o prestamistas. La caída en las solicitudes de estas líneas crediticias para el consumo en Salta muestra el escenario. Al comparar el período enero - septiembre de 2010 y 2011, la reducción llega al 10%, según el IICS.
En el Año del Bicentenario se postularon a un crédito 208.376 personas, mientras que en lo que va de este calendario, 187.149. Por su situación de mora, no todos pudieron llevarse el dinero o producto a casa.
Lamas explicó que otra configuración surge al analizar los datos de créditos otorgados. Pese a que hubo menos solicitudes, más personas calificaron. Los créditos al consumo otorgados en los primeros nueve meses del 2011 crecieron un 7% con respecto al mismo lapso de 2010 (85.404 contra 91.074). “Vemos otra lectura. El segmento para el crédito de consumo se acota por las tarjetas de crédito, pero la gente está mejor calificada al momento de solicitarlo; es decir que paga. Aunque es muy alto el porcentaje de personas que se le afecta la firma por incumplimiento”, agregó Lamas.
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