El verano se despide con lluvias, mientras los baches se multiplican en las calles de la ciudad. Lo sufren los vecinos y, sobretodo, los colectivos.
Una de las zonas más afectadas es barrio IPV Argüello, obligando en varias ocasiones a la empresa Coniferal a arreglar las calles para evitar mayores roturas en sus ómnibus. Por ese populoso sector de la ciudad circulan las líneas N11 y N4, y también el A7 de Ciudad de Córdoba.
“Más de una vez arreglamos nosotros los pozos porque nos sale más barato contratar una máquina y tirar escombros que reparar los ómnibus”, le contó a Día a Día Sergio Ciarímboli, segundo jefe de tráfico de esta empresa. “En épocas de lluvias, las calles se rompen más y más seguido, y los colectivos sufren el desgaste”, agregó otro representante de Coniferal.
La calle Fermín Martín, en barrio IPV Argüello, fue la última que arregló Coniferal hace menos de 30 días. Con contratar una máquina, más un camión con escombros, le bastó para “maquillar” la calle y evitarle “sufrimiento” a los ómnibus. “Los costos los asumimos absolutamente nosotros”, indicó Ciarímboli.
Según pudo averiguar este diario, en 2011 la empresa de transporte gastó casi 70 mil pesos en la reparación de las calles. Un monto similar había asumido en 2010. Reparar el paquete trasero y delantero de la suspensión de un ómnibus cuesta entre 4.500 y 6.000 pesos. “A eso hay que sumarle que se afloja toda la carrocería”, apuntó Ciarímboli.
Siempre roto. Los vecinos coinciden en que las calles del barrio están siempre rotas, mucho más por las últimas lluvias. Y los choferes también se quejan. “No hay pozos, son cráteres”, resaltó Hugo Chazampi, chofer y delegado de Coniferal.
“Los ómnibus se rompen por circular todos los días por los mismos pozos, esquivas uno y agarras dos”, graficó por su parte Pedro Carballo, chofer y delegado de Ciudad de Córdoba. Una línea de colectivos hace entre 12 y 15 veces por día el mismo recorrido, y en las zonas con más pozos, sufren las mayores roturas.
Entre el miércoles y el jueves último, la Municipalidad de Córdoba estuvo realizando reparaciones en calle Fermín Martín, aunque los propios empleados reconocen que no dan abasto por la cantidad de baches que hay en la ciudad y también por la falta de insumos para llevar adelante los arreglos.
“A veces pasan dos o tres meses que no arreglamos en algunos lugares, y en estas calles donde pasan tantos colectivos no duran nada los arreglos”, sentenció el empleado municipal a cargo de las obras en IPV.
“En el mantenimiento de calles de tierra tenemos dos equipos trabajando y estamos licitando trabajos por seis millones de pesos para tener seis equipos más”, informó a Día a Día Mariano De Juan, secretario de Desarrollo Urbano del municipio cordobés.
“La Municipalidad hace un bacheo, pero a la primera lluvia se rompe todo”, se quejó Chazampi. “Los arreglan todos los meses, pero siempre están rotas las calles, no duran nada”, dijo Lucho, empleado de una carnicería del barrio, ubicada a metros de un bache inmenso.
“Tuvimos algunos problemas con los pasajeros, que se paran para bajarse del ómnibus y se golpean cuando agarramos algún pozo”, dijo el chofer de Coniferal.
Procedimiento. En Coniferal cuentan que cada 15 ó 20 días realizan un relevamiento por las calles cordobesas y preparan una carpeta que presentan en la Municipalidad, para que Obras Viales repare los pozos. Pero “ante la demora, en más de una oportunidad, los arreglamos nosotros”, señaló Ciarímboli.
En la empresa Ciudad de Córdoba parecen tener más fortuna, según se desprende de los dichos de uno de los encargados, Mariano Llabot. “Le pasamos la orden de servicio a la Municipalidad y ellos arreglan. Con paciencia, nos dan soluciones”, dijo. “Las máquinas están trabajando, más allá de los problemas normales”, agregó Llabot.
No coincidió con ello Pedro Carballo, delegado y chofer de Ciudad de Córdoba. “Llevamos las inquietudes, le explicamos los problemas que tenemos en las calles y nos dicen que no tienen máquinas para arreglarlas”.
Lucho y Florencia, Vecinos de barrio IPV Argüello. "Acá, la Municipalidad arregla las calles todos los meses, pero a la primera lluvia que cae se rompe todo de nuevo. El problema es que no duran nada los arreglos que hacen. Arreglan de manera superficial y al toque se rompe de nuevo".
Irene, Vecina de barrio IPV Argüello. "Estas calles son un desastre total, están siempre rotas. Y cuando las arreglan, la gente ahí nomás tira agua a la calle y se rompen de nuevo. Así no estarán bien nunca".
Gloria, Vecina de barrio IPV Argüello. "Acá se tira mucha agua a la calle. Yo multaría a los vecinos para evitar eso, porque siempre hay agua en las calles y encima de rompen todo el tiempo".
Mariano De Juan: Vamos a recuperar las calles. “En el corto plazo, vamos a ir recuperando las calles. Ya hay fondos disponibles y en abril o mayo vamos a tener todos los equipos para realizar las obras”, prometió Mariano De Juan, secretario de Desarrollo Urbano, ingeniero que comandó la Dirección de Obras Viales a lo largo de una gestión y media de Mestre padre.
El funcionario destacó que además de las cuadrillas que arreglan las calles de tierra, están saliendo a reparar las arterias “de asfalto y la semana próxima saldrán las que arreglan las calles de hormigón, que son las más costosas”.
Uno de los empleados que estaba al frente de las reparaciones en las calles de barrio IPV Argüello, que pidió no ser identificado, sostuvo que “vamos arreglando de a poco, cuando tenemos materiales”.
“Nos faltan insumos. Hay muy poco. Nosotros pedimos, pero es escaso. Así es difícil trabajar. Esta vez nos consiguieron un poco de 0-20 (mezcla de piedra, arena y polvillo de cemento) que dura un poco más, porque cuando arreglamos con tierra se rompe ahí nomás”, contó sin bajarse del camión municipal.
“Estamos cancelando deudas de la gestión municipal anterior, lo que nos permite adquirir insumos y poder salir a trabajar”, explicó De Juan.
Otra de las quejas de los empleados es la falta de maquinarias para cumplir las tareas. “Sólo tenemos dos máquinas, y las otras dos están rotas. Es complicado arreglar las calles”, relatan.
De Juan lo aceptó. “De 14 camiones, funcionan siete y sólo contamos con dos máquinas motoniveladoras”. Pero el funcionario contó que están “comprando repuestos para maquinarias por casi 250 mil pesos, aunque necesitamos otros 500 mil para completar”.
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