El título está en etapa de confidencialidad para encarar su presentación internacional. No sería colocado antes del 15 de agosto.
También conocido en la jerga financiera como período de veda, la etapa es el paso previo que cumplen todas las transacciones de carácter internacional para evitar filtraciones que dejen en una posición privilegiada a algunos clientes.
Esa fue la razón por la que el Banco de Córdoba firmó un convenio de confidencialidad con la Unión de Bancos Suizos (USB), el Citi, el Deutsche Bank y la calificadora Moody`s.
Culminado este proceso, vendrá lo que se conoce como road show , que se prevé realizar en Nueva York y que consiste en anunciar oficialmente el lanzamiento del bono para sondear el interés del mercado y luego abrir formalmente la suscripción o colocación.
"Resta una autorización del Banco Central, que saldrá en los próximos días, además de algunos detalles formales de la estructura, que estarán en dos o tres semanas", confió una fuente oficial.
La colocación pasaría para setiembre u octubre, ya que el mercado neoyorkino entra en receso en la segunda quincena de agosto y hay pocas posibilidades de lanzar el Boncor II antes de esa fecha.
Plazos. Cuando arrancó el año, la Provincia sorprendió al reconocer que pretendía colocar la segunda serie de Boncor en marzo pasado, bajo el argumento de aprovechar el viento a favor del canje de deuda, que también tenía fecha para ese mes.
Pero los obstáculos que tuvo la Nación, incluida la crisis por la salida de Martín Redrado del Banco Central, retrasaron los tiempos, afectados ahora por la crisis en la eurozona.
La duración del quiet period es variable y hoy, más que nunca, depende de cómo evolucionen las bolsas. "El mercado, después del canje, estaba en condiciones para colocar deuda argentina, pero en los últimos días el mundo fue un caos por las turbulencias en Europa", explicó uno de los técnicos que colaboró para armar el bono.
De hecho, en la Provincia las expectativas cayeron al desatarse la crisis griega, que terminó siendo el emergente de los desequilibrios en la Unión Europea. Y aunque se confiaba en la posibilidad de aprovechar alguna ventana en medio de la volatilidad, a medida que pasaron los días, los resquicios han sido cada vez menos y más cortos.
Hace un mes, cuando se amplió a 526 millones de dólares la colocación de la segunda serie, el ministro de Finanzas, Ángel Elettore, reconoció que no estaban dadas las condiciones para salir al mercado, posición que volvió a sostener ahora.
Aunque se descuenta que la tasa a la que se endeudará la Provincia será de dos dígitos, la expectativa está puesta en acercarse lo máximo posible al 10 por ciento en dólares. Hoy por hoy, los mercados convalidarían entre 12 y 14 por ciento.
Un dato clave es el comportamiento del Global 17, el bono con el que la Nación pagó los intereses caídos desde 2005 a los grandes inversores que participaron del último canje.
Ese título arrancó mal y todavía no cotiza a la altura de las expectativas del mercado, pero comenzó a repuntar y su tasa de rendimiento, que llegó a superar 12,5 por ciento, se ubica ahora casi un punto por debajo.
Además, a diferencia de lo ocurrido el año pasado, el costo del financiamiento para la Argentina se despegó del de Venezuela, aunque aún está lejos de lo que pagan Brasil o Chile.

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