Amado Boudou, Gabriel Mariotto y Aníbal Fernández lideran las facciones en disputa por obtener la patente oficialista que convierta a uno de ellos en delegado del gobierno nacional e interlocutor privilegiado de Daniel Scioli, candidato a suceder a Cristina por la inercia posterior a las primarias resistidas por el peronismo bonaerense.
La literal dilución del arco opositor tras las internas abiertas y simultáneas del pasado 14 de agosto derivó en el adelantamiento de disputas por la sucesión en el 2015 dentro de un oficialismo que expresa dificultades para arbitrar una puja en la que quedará inmerso también el resultado de los comicios generales del próximo 23 de octubre, convertidos en una competencia entre propios con miras a tomar posiciones frente a dos efemérides significativas dentro de un prolongado estado de víspera: las internas del PJ el año entrante y las legislativas previstas para el 2013.
Sobre esa realidad vienen trabajando tres sectores del kirchnerismo en la provincia de Buenos Aires con una aspiración común que, saben de antemano, será solo para uno de ellos: obtener del gobierno nacional credenciales que lo institucionalicen como su delegado en ese territorio para presentarse después como interlocutor privilegiado de Daniel Scioli, vuelto al centro de la escena por circunstancias que, en apariencias, no estaban contempladas como variables de su estrategia para intentar suceder en la presidencia a Cristina Fernández dentro de cuatro años.
La inercia política posterior a las primarias y la puja entre Amado Boudou, Gabriel Mariotto y Aníbal Fernández, tienen al gobernador como principal beneficiario y, por propiedad transitiva, al PJ bonaerense, su principal aliado político y uno de los actores que más resistió los mecanismos contemplados en la reforma que el oficialismo aplicó a la Ley Electoral en el Congreso que, sin embargo, podría terminar beneficiándolo hasta consolidarlo como un negociador clave durante el segundo mandato de Scioli.
Posibilidad insinuada por los líderes de las facciones oficialistas, lanzados a conquistar voluntades que robustezcan su deseo pero que, de forma paradójica, termina por confirmar la vigencia de los engranajes y mecanismos que predominan en el peronismo bonaerense cuando entra en juego la discusión su lugar como actor en el reparto del poder.
Fútbol para todos (nosotros)
El proceso de renovación de autoridades en el club Banfield y el que se cumplirá en la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) el próximo 18 de octubre no solo están ligados entre sí de forma íntima sino que sirvieron para ilustrar algunas de estas cuestiones, salidas a la luz la última semana de septiembre cuando el gobierno nacional resolvió respaldar a Julio Grondona para aventar cualquier sospecha de su mano detrás de una medida cautelar impulsada por una entidad deportiva para suspender las elecciones en la AFA .
Carlos Zanini y José Luis Meizner habrían protagonizado la reunión que llevó tranquilidad a Grondona, según reveló el periodista Daniel Lagares para el diario “Clarín” el pasado 28 de septiembre. El secretario Legal y Técnico y uno de los más cercanos colaboradores del titular de la AFA habría acordado un rechazo a la competencia de la jueza Gladys López, quien hizo lugar a la medida planteada por el club Colón de la liga de fútbol de la ciudad de San Lorenzo, en Santa Fe, desde donde se cuestionó el estatuto utilizado a ese efecto.
Meizner desmintió el encuentro y encuadró la nota dentro de una historia de “controvertidos intereses”, en alusión a las tensiones entre “Clarín” y el gobierno, que facilitó una salida a la AFA para que rescindiera el contrato que mantenía con Torneos y Competencias para la transmisión de sus torneos de fútbol. Lagares respondió un día después: sin necesidad de exponer a su fuente, la ubicó en la conducción de ese organismo con metafórica precisión. No hubo réplica.
Meizner es viejo conocido de Aníbal Fernández. Su hijo Andrés todavía preside el Registro Nacional de Armas (Renar) y fue uno de los cinco candidatos a intendente de Quilmes que patrocinó el jefe de Gabinete el pasado 14 de agosto con el Partido Auténtico de los Cristianos, por el que inscribió postulantes en 23 distritos bonaerense.
Daniel Gurzi, subsecretario Pyme del ministerio de la Producción bonaerense, se impuso en la interna abierta de esa fuerza que sumó en total el 17 por ciento de los votos contra los 36 puntos que logró Francisco “Barba” Gutiérrez, actual jefe comunal. El jefe del Gabinete encabeza ahora la campaña proselitista de Gurzi, con quien mantiene una relación cruzada por tensiones.
También con recursos judiciales la oposición quiso evitar que el 2 de octubre Carlos Portell volviese a ser reelecto en Banfield, donde ejerce como presidente hace más de dos décadas. La presentación fue efectuada por Eduardo Spinoza al tope de la lista que apadrinó Gabriel Mariotto en un acto de lanzamiento al que asistió el presidente del club los Andes, director del programa Fútbol para Todos e histórico colaborador de Fernández: Pablo Paladino.
La impugnación de Spinoza al padrón de socios en la dirección de Personas Jurídicas que depende del ministerio de Justicia bonaerense fue desestimada el viernes 30 de septiembre horas antes de que expire el plazo para hacerlo y a eso se atribuye la presentación judicial al límite efectuada por los seguidores de Mariotto ante Luis Arias, juez en lo Contencioso y Administrativo.
Antes habría mediado una conversación telefónica en la que el candidato a vicegobernador exigió a Scioli que interceda a su favor. Voceros de prensa del Municipio de Lomas de Zamora confirmaron parte de esa conversación a un sitio on line, un día antes de los comicios en los que Portell se impuso. Tal vez por apresuramiento o por el desconcierto reinante en esas horas, omitieron la parte más sustancial del diálogo posterior entre el intendente Martín Insaurralde y el gobernador, como producto del anterior.
“Daniel: vos hacé lo que juzgues conveniente. Nosotros vamos a ir a fondo”, le habría transmitido el alcalde en franco respaldo a Portell, quien logró además el de Héctor Negri, ministro decano de la Suprema Corte de Justicia Bonaerense. El dato no es ocioso: Arias, quien mantuvo situaciones enojosas con Scioli y su ministro de Justicia, Ricardo Casal, es motejado como un “marginal” en los tribunales provinciales. La carga de Spinosa, como fue público, no estuvo dirigida a personas jurídicas sino contra Casal.
Dudas
Así como aseguran que con esa acción de amparo “Mariotto traspuso” un límite que cristalizaría la relación con Insaurralde, no aceptan que el jefe de la Afcsa actúe en soledad. “Lo hace con algún nivel de acuerdo y respaldo de la Casa Rosada. En parte es comprensible: va a ser el vicegobernador de la Provincia. No tienen por qué pelearse. Menos por nosotros, a quienes no tratan ni conocen. Mientras que él (por Mariotto) es un interlocutor cotidiano”, reflexionó uno de ellos.
Las dudas que expresó Scioli con su tardío intento de mediación estarían ligadas a Amado Boudou. El candidato a vicepresidente mantiene un vínculo con Insaurralde que excede lo político y que quedó reflejado en la visita que realizó a Lomas de Zamora hace 48 horas. “Boudou sabe lo que pasó el fin de semana” confió un funcionario de alto rango horas antes que el ministro inaugurase la feria “Expo Lomas” con Insaurralde y los intendentes de Lanús, Darío Díaz Pérez, y de Esteban Echeverría, Fernando Gray.
“De esa base debería surgir un recambio peronista dentro de la cúpula del PJ bonaerense” confió un dirigente que está convencido que, dentro de ese esquema, el futuro vice quedaría sin posibilidades. Aunque acepta que el hecho mismo que empuje de ese carro se las concedería.
Mariotto no logra inserción en la Tercera Sección Electoral con los intendentes de mayor peso territorial. Aunque tomaría provecho del intento de Gray por liderar el espacio de los distritos más pequeños. Proyecto que dependió, en gran medida, de sus dotes para negociar que Gustavo Arrieta, alcalde de Cañuelas, obtuviese el quinto lugar en la lista de senadores provinciales.
Lo que habilitó el debate sobre la conveniencia de permanecer con Scioli o el gobierno nacional para obtener lo que precisan: obras públicas. Bien preciado que podría volverse escaso de acuerdo a la puerta que elijan para tramitarlas. Daniel Di Sabatino, intendente de San Vicente, optó por lo pronto por oficiar de nexo entre esas comunas y Mariotto, a quienes sus detractores imputan al menos tres derrotas políticas que podrían hacer que asuma como vicegobernador en una situación de debilidad mayor a la que imaginó cuanto imaginó un plan que lo fortaleciera en el cargo.
El cálculo negativo se devenga por la batalla que estiman perdida contra Boudou en la cima del poder K, las elecciones de Banfield y la que habría desistido de librar por el rectorado en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, donde está resuelto que Diego Molea y Horacio Gegunde repitan un nuevo mandato. El entusiasmo inicial por encumbrar en la fórmula a Santiago Aragón, decano de Ciencias Sociales, habría disminuido por dos razones.
La más inquietante, tal vez, fue el mensaje que Molea habría hecho llegar a Mariotto: “Para la reelección no necesito los votos de Sociales”. Un aserto que implicaría otro más críptico, relacionado con la segunda causa. Podría optar por aliarse al sector de asambleístas que no responden a Mariotto: al menos la mitad de ellos no votaría una fórmula que excluyese a Gegunde.
Senado
Mientras dicen aguardar una convocatoria del seguro vicegobernador a partir del 10 de diciembre, los candidatos a senadores de la Tercera Sección Electoral vienen reuniéndose. En esos conciliábulos no solo se avaló que Cacho Álvarez negocie en nombre de ellos espacios de poder, que van desde comisiones a despachos. También que sea el elegido para ocupar la vicepresidencia primera de la Cámara. “Casi un vice alterno” se entusiasman algunos que, sin embargo, saben que la organización del cuerpo podría desembocar en que el mes de marzo estén involucrados en una guerra sin cuartel.
Aluden a iniciativas como la de Cristina Fioramonti, esposa de Carlos Kunkel, quien llamó a la rebelión frente a la “andanada sciolista:” definición algo altisonante para las modestas llamadas telefónicas con que Alberto Pérez, procura certificar con cuántas voluntades propias contarán allí cuando comience el verano.
En el mapa del jefe del Gabinete, las cosas están bastante claras: cuenta a favor con Álvarez y Daniel Barrera, secretario de Gobierno de La Matanza, especula opuestos a Fioramonti y Santiago Carreras y en una situación indefinida a José Luis Pallares y Eduardo “Cholo” Ancona. Al actual presidente del Concejo Deliberante en Lanús y al dirigente del Movimiento Evita se los suele tildar de “Cascos Blancos” por su mensaje de paz y unidad en medio de un clima prebélico que podría aplacarse cuando se discuta el plan de Regionalización y la reformulación de la ley de ministerios.
Un debate que tal vez facilite la sobrevida de Osvaldo Goicochea en la mesa chica del Senado, permita a Carreras convertirse en ministro de la Juventud y a Alejandro Arlía comandar una súper cartera después de la fusión de las de Infraestructura y Hacienda. Detalle curioso: la evolución favorable de ese trámite podría ser un condicionante a que Cristina Álvarez Rodríguez acepte hacerse cargo del área de Desarrollo Social. “No voy a asumir para que Arlía o Montoya me digan lo que tengo que hacer o cómo gastar”, habría avisado a Scioli la candidata a diputado nacional.
Control
Podría ser una paradoja: que el dispositivo ideado para mantener bajo control a la provincia de Buenos Aires termine por descontrolarse a raíz de discrepancias entre quienes tienen a cargo esa responsabilidad política. Aunque, bien pensado, no deja de responder a la propia génesis del peronismo: qué otra fuerza mejor para oponerse a la constitución de poderes que podría ser sospechado de absoluto. Aunque el detalle en este caso no sea menor: se trata de un gobierno de ese origen.
Otro no menos importante es que quien parece llevar la delantera o, cuanto menos, haber sufrido menos tropiezos en la carrera es Amado Boudou, sin dudas el de menos antecedentes en esa identidad. No deja de ser un síntoma de una necesidad de cambio que las dirigencias, especialmente la bonaerense, no parecen dispuestas a dar.
Un caso particular de supervivencia prolongada, en gran parte, por las contradicciones del propio oficialismo. Scioli jamás hubiese sido gobernador sin el aval del kirchnerismo, con quien tiene una relación precaria y zigzagueante. En ellas se sumergen, por igual, la cúpula del PJ y los aspirantes a delegados del oficialismo en busca de sus propias oportunidades.
La hoja de ruta de Boudou parece auxiliada por datos precisos. Eso no trasunta la de Mariotto orientada por una intuición política de réditos dispares. Como alardeó uno de sus más fieles colaboradores: “Obtuvimos la vicegobernación sin pegar un afiche”. Afirmación que no despierta duda alguna como sí, en cambio, lo hace, sus condiciones de articulador político en algunos ámbitos insospechados, como la jefatura de Gabinete.
Dotadas de un prestigio inigualable, las revelaciones de Weakyleaks así lo reflejan: un cable reproducido por diarios argentinos el pasado 9 de septiembre citan un almuerzo del Earl Anthony Wayne, embajador de los Estados Unidos, con Aníbal Fernández el 11 de junio del 2008. Allí el jefe del área se definió como “el único sostén político de Mariotto”.























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