Adalberto Muiños dijo que desde hace 6 años espera la habilitación operativa de la asociación de voluntarios del barrio Noroeste que fundó y que considera necesaria para el sector.
La misma había sido negada por la Dirección General de Defensa Civil de la Provincia de Buenos Aires en 2009, hecho que generó sucesivos reclamos por parte de los voluntarios e incluso desde el Concejo Deliberante local, sin que obtengan respuestas favorables.
"Me até porque nos sentimos discriminados. Desde hace 6 años, cuando fundamos la institución por considerarla necesaria para el todo el sector Noroeste de la ciudad, que nos vienen dando vueltas, y hasta ahora no tenemos una respuesta positiva para comenzar a funcionar. Mientras tanto existen 40 hombres capacitados y dispuestos a prestar servicio a la comunidad que siguen esperando", dijo Muiños.
Luego acusó al Cuartel Central, de la calle Castelli al 400, por no apoyar la iniciativa, a la vez que calificó de hipócrita el accionar de sus autoridades.
"Aseguran necesitar personal y elementos de trabajo, pero se niegan a recibir el apoyo que pretendemos dar desde Noroeste, sin justificativos", dijo.
También agregó que desde su fundación, la entidad tuvo el apoyo del intendente Cristian Breitenstein, del Concejo Deliberante, de las sociedades de fomento de todo el sector e incluso la firma de 5.000 vecinos, pero aún así no logran tener una respuesta positiva para poder operar.
"Espero que las autoridades tomen cartas en el asunto. Se habla mucho de la seguridad en estos momentos, sin tener en cuenta que este reclamo tiene que ver con el tema", sostuvo.
Por último, Muiños instó al jefe del Central, Pablo Gorosito, a dar explicaciones públicas de cuáles son los motivos por los que no consiguen el reconocimiento para operar en el sector, a la vez que pretendía ser recibido por autoridades comunales.
Consultado por esta situación, Gorosito aclaró que el reconocimiento de la jurisdicción y la personería jurídica de la institución no son resorte de su dependencia.
"Existe un trámite administrativo que circula por la dirección de Defensa Civil, dependiente del ministerio de Seguridad provincial, que trata el tema. Yo no puedo resolver nada ni tengo la autoridad para que puedan funcionar", explicó el policía.
Apoyo del CD
En 2009, la dirección de Defensa Civil se negó a otorgar la jurisdicción territorial a la institución del barrio Noroeste por considerar que Bahía Blanca se encontraba debidamente cubierta por los cuarteles que funcionan en Castelli al 400 y Emilio Rosas al 1300.
El entonces concejal --actualmente diputado nacional por la UCR--, Juan Pedro Tunessi, solicito al organismo reconsiderar aquella decisión por medio de un proyecto de resolución.
En el mismo argumentaba que desde el comienzo de la iniciativa, el Concejo Deliberante local apoyó a la entidad con la cesión de un terreno en calle Chancay y Santa Cruz para el emplazamiento del cuartel. Además de recibir el visto bueno de toda la comunidad y un fuerte respaldo de otras entidades bomberiles de Bahía Blanca.
"Resulta apropiado articular o coordinar los esfuerzos para mejorar y potenciar la capacidad operativa y los tiempos de respuesta ante emergencias, teniendo en cuenta que en ese amplio sector de la ciudad no existen instalaciones ni equipamientos para atender emergencias o incendios", destacaba en aquel entonces Tunessi.
También explicaba que el esfuerzo de la entidad podría ser complementario al de la dependencia oficial, y que de ninguna manera desplazaría o sustituiría a la misma.
"Resulta desalentador y contradictorio inhibir a la comunidad, que ha tomado la iniciativa como propia para dar una respuesta a un sincero reclamo y necesidad del sector", destacó Tunessi.
De ascensos y ataduras
La protesta de la víspera nos remonta a otra de características similares protagonizada el 6 de agosto de 1996 por Rigoberto Villarroel, por entonces presidente de la sociedad de fomento de Grünbein, quien trepó hasta lo más alto de la antena de radio de la Municipalidad, en protesta por la falta de gas para su barriada.
También puede mencionarse otra realizada, en 2002, por Alberto Rey, vecino de Ingeniero White que se trepó a un transformador de energía eléctrica ubicado en Cárrega y Vélez Sársfield, en señal de protesta.
Rey consideraba que un hijo suyo con leucemia podría haber contraído la enfermedad por el contacto del niño con la sustancia cancerígena PCB, que se encontraba dentro del mencionado equipo como elemento refrigerante.


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