Durante un ataque aéreo ejecutado por fuerzas militares del gobierno sirio murieron ayer 10 chicos que estaban jugando al aire libre en un patio en las cercanías de Damasco.
El opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos señaló que los menores “murieron por las bombas de los efectivos del régimen”. El incidente también fue confirmado por la Comisión General de la Revolución Siria, que denunció “lo sanguinario que son los ataques contra los civiles” por parte de las fuerzas que responden al presidente Bashar Al Assad.
Apenas una hora después del bombardeo, la oposición subió a Internet un video con imágenes que muestran los cadáveres de dos niñas en una calle del pueblo con heridas en el cuello y la cabeza. También se ve a una mujer sollozando mientras toma a una de las chicas y abraza su cuerpo.
Otros dos chicos muertos, uno herido en la cabeza y otro en el rostro, se pueden ver en el asiento trasero de un coche. Varios hombres recogieron los cadáveres de otros dos niños.
“Ninguno de los fallecidos eran mayores de 15 años ”, dijo Abu Kassem, un activista del pueblo. “No había combatientes dentro de Deir al-Asafir cuando se produjo el atentado. Están todos en las afueras. Este fue un bombardeo indiscriminado”, agregó.
Los chicos habían salido a jugar durante una tregua acordada en la localidad de Deir al-Asafir, cuando un avión de combate arrojó sobre el lugar “una bomba de racimo” .
Abu Kassem confirmó que las bombas lanzadas por los aviones de combate eran de ese tipo. “Hemos recogido 70 de estos artefactos”, reafirmó otro hombre, sosteniendo unas carcazas metálicas del tamaño de las granadas de mano.
Las autoridades sirias no hicieron ningún comentario sobre este ataque, pero los medios oficiales dijeron que el ejército lanzó una ofensiva para “limpiar” la zona de terroristas.
A principios de este mes, el jefe de la ONU de Asuntos Políticos, Jeffrey Feltman, informó al Consejo de Seguridad de informes certeros que apuntaban a que el ejército sirio utilizó bombas de racimo en su lucha contra esta revuelta que ya lleva 20 meses.
El ejército sirio negó un informe de Human Rights Watch publicado en octubre en el que se apuntaba también a las bombas de racimo, explicando que Siria no posee ese tipo de armas. Las bombas de racimo están prohibidas por un tratado de las Naciones Unidas de 2010, aunque Siria, Israel, Rusia y Estados Unidos resolvieron no firmar el pacto.

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