Eso fue lo que aumentó la canasta familiar que releva mensualmente la Defensoría del Pueblo. Comparado con julio de 2010, el salto fue del 32%.
Eso implica que para una familia con dos chicos en edad escolar fueron necesarios 2.880 pesos para no ser pobres, y 1.309 para no ser indigentes.
La otra variante del mismo cálculo indica que una persona de entre 30 y 59 años de edad necesitó 411 pesos para poder incorporar los nutrientes mínimos e indispensables y no ser considerado indigente, y unos 905 para escaparle a la línea de pobreza.
Al buscar “responsables” de estas alzas, habrá que preguntar por las frutas y verduras, las que treparon un 9,35 por ciento en un solo mes. Bastante más atrás incidió la suba del 4,86 por ciento en harinas y legumbres, el 2,06 por ciento de las carnes (ya no son las grandes culpables), y el “pequeño” incremento del 1,65 por ciento que registraron los huevos y lácteos.
Preocupaciones. El informe de la Defensoría advierte sobre el contexto macroeconómico en que se dan estas subas. “Se vuelve a advertir que las constantes subas de precios ocasionan serios problemas sociales además de la creciente falta de competitividad de las industrias”, dice el estudio.
El mismo documento apunta a los inconvenientes sufridos en julio con la provisión de combustibles. “No puede pasar inadvertida esta problemática, y los efectos adversos que sintieron todos los eslabones de la cadena productiva y comercial alimentaria”, señalaron.
Golpe a la canasta
FRUTAS Y VERDURAS. Fueron un dolorazo durante julio, promediando una suba del 9,35%. Las verduras de hoja fueron las que peor se portaron.
CARNES. Perdió el protagonismo de otros meses con una suba de “sólo” el 2,06%. Paleta y molida registraron las mayores alzas.
HARINAS Y LEGUMBRE. Mala onda, con una suba del 4,86%.
BUENA LECHE. Gran noticia, la leche bajó un 4,35%.
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