La situación sigue afectando a quienes usan monedas. La tarjeta se impone como la solución, aunque las lectoras suelen fallar y los usuarios también abonan extra.
En la edición del viernes 22 de junio de EL LIBERTADOR se publicaron las quejas de los usuarios que abonan los pasajes con monedas, porque sino lo hacen con el dinero justo pierden el vuelto. Es decir, que quien introduce tres monedas de un peso en los primeros servicios de las líneas de transporte pertenecientes a Ersa SA, termina abonando ese valor, ya que las máquinas expendedoras no proporcionan el cambio.
Tras la publicación de este medio, desde la Dirección Municipal de Transporte realizaron controles sorpresivos a las unidades para corroborar el funcionamiento de las máquinas.
Más allá de que en el organismo intentaron paliar la situación, su titular, Walter Sotelo, admitió que "todavía hay problemas con el vuelto en los colectivos", por lo que es una de las quejas registradas de manera masiva en la línea telefónica de la Municipalidad creada para las denuncias.
TESTIMONIOS
Usuarios consultados por EL LIBERTADOR aseguraron que los vueltos continúan siendo mal entregados, sobre todo en los servicios de colectivos a la mañana temprano y los fines de semana.
"Es un problema el cambio, porque las máquinas siguen debiendo los cinco o treinta centavos", comentó una vecina del barrio Santa Rosa, a lo que agregó que "en ocasiones no tuve yo los cinco centavos y a los choferes no les importó y me dejaron en la parada".
Los problemas con las monedas generaron una ganancia colateral para Ersa, ya que obligó a que los pasajeros opten por la tarjeta. A tres meses del aumento, según lo manifestado por los usuarios a este medio, la mayoría utiliza los plásticos para abonar el pasaje. Sin embargo, cuando el crédito se acaba recurren al primer medio de pago mencionado, aunque esto implique que paguen demás.
"Comencé a utilizar tarjeta porque generalmente las máquinas no me devolvían los treinta centavos, pero la vez que uso monedas me sigue pasando lo mismo", comentó una empleada de comercio.
"Sólo los fines de semana pago el 'cole' con monedas", dijo por su parte Diego, estudiante en la Capital, a lo que añadió, "por lo general pago 2,75 pesos, porque las máquinas no me dan el vuelto".
Ante esa falta, la tarjeta aparece como la opción para evitar pagar demás. De todas formas, los plásticos tampoco evitan pérdidas económicas a los usuarios, ya que según éstos las lectoras suelen no detectar las tarjetas, por lo que tienen que pasarla varias veces generando que se abone más de un boleto para una persona.
"Varias veces pagué dos veces, porque la lectora no reconoció la tarjeta", dijo una docente, señalando que "en esos casos el chofer no solucionó nada, es más, hasta hacen sentir culpables a los pasajeros por un problema técnico".
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