Las cámaras de empresarios del transporte dicen que hay un “mercado paralelo” de boletos de personas que no son alumnos y los utilizan igual.
El “caballito de batalla” del gobernador José Manuel de la Sota cuando asumió fue la creación de Boleto Educativo Gratuito para estudiantes, profesores y personal no docente. A seis meses de su implementación, el sistema empezó a tener fisuras. Hoy, son los empresarios los que ponen “el grito en el cielo” porque la prestación tiene falencias –dijeron–, con un uso “abusivo” de pasajes gratis de personas que no estaban inicialmente contempladas. Cuando fue creado este sistema, el Estado provincial estableció quiénes serían los beneficiarios: “Todos los estudiantes regulares, docentes con tareas frente al aula, y personal de apoyo que preste servicios en las instituciones públicas y privadas (con aporte estatal) en los niveles inicial, primario, secundario y superior; y a los alumnos de universidades públicas”.
Así, el sistema se aplicó en los urbanos e interurbanos. En Córdoba capital, se montó con la tarjeta sin contacto para subir al bondi, y llegó a tener unos 100 mil beneficiarios. Pero en los colectivos que recorren las rutas del interior, los chicos y profesores acceden a cupones, abonos, boletos o ticketeras, de acuerdo con lo que dispone la empresa en cuestión, debido a que no está implementado el uso del plástico. Fuentes de la Provincia aseguraron que la condición de las transportistas era que los chicos cuenten con un abono plastificado, con foto y nombre completo.
Interurbanos. Desde la Asociación de Empresarios del Transporte Automotor de Córdoba (Asetac), Omar Carbonari, aseguró a Día a Día que “existe un mercado negro” que se generó entre algunos usuarios a los que les sobran los pases del mes. Contó, por ejemplo, que en la firma Sierras de Calamuchita se dio el caso de que en la misma unidad un inspector llegó a constatar que tres personas estaban viajando con pasajes a nombre de un mismo estudiante. Lo que llaman en las transportistas un “pase o reventa” de boletos de alumnos. Principalmente, los que tienen recorridos de menos de 100 kilómetros, con cursado en contraturnos y que, en 30 días, llegan a tener hasta 84 tickets liberados.
Como en muchos casos los chicos no completan todos los recorridos, allí aparecería la irregularidad. “Un chico que viaja de Despeñaderos a Córdoba (52 kilómetros) todos los días, tal vez antes no lo podía hacer. Hoy puede ir y volver. Tiene una cantidad de viajes para anotarse, hacer una carrera universitaria y no quedar como un marginal. Estamos de acuerdo en que es un beneficio social espectacular”, aseguró Carbonari.
“Pero, cuál es el problema: a lo mejor a un primo, que no está en el sistema porque no estudia, le dan ese pasaje gratis –agregó–. Hay un mercado negro que se origina cuando sacan hasta 84 boletos porque tienen sobreturnos, pero muchas veces en un día no hacen cuatro viajes, y es ahí cuando los venden o los regalan”.
Desde Asetac hicieron varios pedidos a Transporte para que no se entreguen gratis los boletos en los doble turnos si no son necesarios. “Es que cuando les sobran los pasajes allí se desvirtúa el sistema”, insistió Carbonari. Las empresas se escudan en que un chofer, sobre todo en los horarios picos, no puede hacer una constatación efectiva de que la persona que viaja es justamente la beneficiada. El control queda en manos de los mismos inspectores de las transportistas, pero estos también dijeron que no dan abasto porque algunas entregan boletos, otras abonos, otras tickets y no necesariamente todos tienen carné con foto.
Respuesta. La Provincia salió al cruce de los empresarios. “Los únicos responsables en el interior de las unidades son ellos, que deben pedir abono, con foto que es de cuatro por cuatro y el nombre completo. Pasajero que no lo tiene, no puede viajar”, dijeron desde la propia cartera de Transporte.
Ejemplo. Desde Plus Ultra, que une Córdoba con el sudeste provincial, hay chicos que pueden viajar gratis siempre que acrediten el certificado escolar, el de la Policía que dé cuenta del domicilio del alumno, más el permiso que deben imprimir de la Provincia.
“Hay chicos a los que les quedan boletos y los empiezan a regalar, a vender a aquellos que no son beneficiarios, y hay muchos que no están en el sistema”, dijeron. Desde la Federación de Empresarios del Transporte Automotor de Pasajeros (Fetap) también coincidieron en que la prestación generó “vicios” y algunos transportistas se animan a hablar de que “hay fraude” por parte de los mismos estudiantes. El presidente de la Fetap, César Suárez, contó a este medio que hay preocupación porque se desvió el sentido inicial del boleto, sobre todo porque aparecieron aprobados pases gratuitos para cursos de corte y confección, o de electricidad, por ejemplo, cuando sólo estaba destinado para estudiantes regulares y de colegios y universidades públicas. Fuentes del Gobierno negaron esta posibilidad e insistieron en que esta ayuda es únicamente para aquellas que cursan carreras en institutos públicos provinciales.
Lo que enoja a los empresarios es la lentitud con la que se mueve la Provincia para pasar el sistema de los interurbanos con tarjeta, tal como los urbanos de Córdoba capital, porque entendieron que habría una fuga menor de pasajeros y se desalentaría la venta. La luz “amarilla” que encendieron las firmas es que viene en baja la cantidad de usuarios, y que el sistema entra en una situación “precaria” por el mal uso del boleto estudiantil gratuito. “Es verdad que estamos viendo mucho fraude. Tenemos usuarios que no son controlados. Aparecen viajes gratis a instituciones de corte y confección. Hay un uso indebido, y se debe castigar, o que se les saque los abonos a aquellos que lo tienen y llegan a viajar hasta tres personas”, dijo Suárez. El problema se agrava en los horarios pico en que se amontonan los estudiantes para subir al colectivo. Según los empresarios, la Provincia no cumplió con poner una cantidad suficiente de inspectores para controlar estas irregularidades.
Juan Carlos Marioncini, quien maneja los números como tesorero en la Fetap, pasó en limpio algunas conclusiones: “Existen algunas imperfecciones también producto de la gran cantidad de gente que mueve el sistema, de la manera cómo se implementó”. Desde la Provincia explicaron que el sistema llegó a los 185 mil beneficiarios, de los cuales unos 100 mil pertenecen a Córdoba capital. También adelantaron que se espera llevar todo el sistema al uso de la tarjeta, en el caso de los interurbanos.
“Hay un área de control y verificación, pero está claro que en el interior de las unidades las empresas son las que se comprometieron a controlar”, insistieron desde el área de Transporte.
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Prioridad. Caballito de batalla.
El Boleto Educativo Gratuito es uno de los anuncios de campaña en los que el gobernador José Manuel de la Sota puso el mayor empeño a la hora de cumplimentarlo en todos los niveles que prometió.
La advertencia. Empresarios.
Las distintas cámaras que agrupan a los titulares de las firmas de transporte aseguran que hay una utilización indebida de los pasajes, sobre todo en el interior, donde los controles se hacen más difíciles.
La respuesta. A controlar.
Desde la Provincia señalan que el control debe estar a cargo de las mismas empresas, que eso estaba asumido en el mismo momento en que se puso en marcha el sistema del Boleto Educativo.
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Quejas en los urbanos
La diferencia en la implementación en el boleto estudiantil gratuito en los urbanos respecto de los interurbanos es que los estudiantes viajan en Córdoba capital con una tarjeta y que el sistema puede hacer un seguimiento más acabado para que el pasajero no abuse de los viajes.
Por ejemplo, un chico que sube a un bondi como alumno no podrá hasta 10 minutos siguientes abordar otra unidad. Esto es justamente para evitar que un estudiante preste el plástico a otra persona que quiera viajar sin pagar en la misma unidad.
Pese a que el sistema es más riguroso, Edgar Bordi, de la empresa urbana Coniferal y quien está al tanto del manejo de los abonos estudiantiles, explicó cómo los cordobeses se las ingenian para tener pasajes sin costo alguno. “Lo que se da como nuevo es que es necesario hacer algunos ajustes para que llegue el beneficio a quien lo necesita realmente. Se da que se están certificando viajes más de lo que vemos que usan los estudiantes”, explicó.
Sólo en los urbanos de Córdoba capital hay unos 100 mil alumnos con este beneficio. Antes de ser gratuito, por ejemplo, Coniferal tenía 10 mil abonos estudiantiles y ahora llegó a los 40 mil. Lo que temen los empresarios es que “el sistema se desvirtúe” porque observaron una baja en la cantidad de pasajeros que paga el boleto pleno, o sea a la tarifa actual de 3,20 pesos.
“El inconveniente pasa porque no deja de caer la tarifa y cae debido a este tema de viajes por demás que están dando. Sí, estamos perdieron pasajeros y si se sigue, nos ponen en una situación de semáforo en amarillo para la sustentabilidad de las empresas”, explicó Bordi a este medio.

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