La boleta única superó otra prueba en Caroya

La papeleta es más sencilla que la que se usará el 7 de agosto en la elección de gobernador. Los caroyenses ya estaban entrenados por las primarias.
Colonia Caroya. Con absoluta normalidad se desarrollaron los comicios en esta ciudad en el debut, en una elección general, del sistema de votación a través de boleta única. Aquí, la Unión Cívica Radical logró imponer a su candidato, Luis Grión, por un punto y medio de diferencia ante su rival justicialista, Gustavo Brandán. El juecismo, tercero, logró colocar un concejal.

Fácil, rápido y transparente fueron los tres adjetivos que eligieron los caroyenses para calificar el voto con boleta única. Los testimonios a favor fueron contundentes, aunque ya hubo un antecedente aprobatorio cercano cuando se realizaron las primarias el pasado 10 de abril. A nivel municipal, el otro antecedente fue Pilar. Aunque ambos tienen diferencias importantes con la que se usará en la elección provincial del 7 de agosto.

Lido Copetti votó por primera vez hace 60 años y recordó que en aquella oportunidad hubo un intento de fraude en el lugar donde le tocó sufragar. A los 78 años, se mostró contento con el cambio: “Está muy bien así (el sistema) porque el anterior era muy engorroso y se perdía tiempo para hallar las boletas, había gente que las tiraba o faltaban. Siempre se renegaba con eso”.

La mayoría de los consultados coincidió en que el mecanismo es más fácil porque había un solo casillero para marcar la cruz con la preferencia, pero vale señalar que de ahora en más siempre será así en Colonia Caroya porque la Carta Orgánica obliga a convocar a elecciones municipales separadas de las provinciales y de las nacionales.

Edith Castagna, otra de las vecinas consultadas por este diario, votó por primera vez con la boleta única y resumió: “Muy bueno, muy fácil, es lindo porque al ser más rápido no se pierde tiempo, sobre todo porque ya venía decidida a quién tenía que votar. Creo que es un adelanto”.

Un caso curioso fue el de Raquel Romero que le pidió a su padre que empuje su silla de ruedas por más de dos kilómetros para ir a cumplir con su obligación cívica: “Para quien sabe leer, está muy bueno el sistema, es muy rápido”.

En el segmento de los menores de 18 años que pidieron ser anexados al padrón, Camila Ridissi explicó: “Fue para probar cómo era sentirse un poco mayor y tratar, de a poco, de ir metiéndose en la política para cambiar algo”.

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