El vicegobernador Floro Bogado destacó que la razón de los principios justicialistas se fortalece no sólo por las verdades que encierran sino también por la convicción de que llevándolos a la práctica con amor fraterno y pasión inclaudicable, es posible construir la nueva patria de hermanos, con paz y justicia social.
Sostuvo que “ella fue un destello de amor en la inmensidad del cielo de la patria, pero le alcanzó para alumbrar la etapa más feliz de la gran mayoría de los argentinos, e iluminar hasta la actualidad la esperanza de redención para los pueblos sometidos del mundo”, agregando que “siete años le bastaron para trascender al peronismo y a la Argentina por su obra en favor de los sectores más vulnerables de su tiempo”
Añadió que en buena medida se deben a sus luchas y conquistas por los derechos cívicos de la mujer, los laborales de los trabajadores, la participación política de ambos, además de derechos sociales elementales de los ancianos, los niños y los enfermos.
Resaltó además, que fue vital su accionar acompañando al general Perón, creador de un movimiento político y de una doctrina nacional y social, profundamente humanista y profundamente cristiana, que no por nacional deja de ser universal, porque se funda en una doctrina de paz, amor y justicia que ya pertenece a toda la humanidad.
En un mundo donde ya fracasaron el marxismo y el neoliberalismo, y donde naciones poderosas militarmente no buscan más que un predominio político y económico, Perón levantó su bandera justicialista para que todos unidos en un engranaje nacional, continental y universal, podamos construir nuestras patrias soberanas, con unidad en la diversidad, expandiendo la justicia social, porque solamente podrá haber un mundo grande y feliz, si empezamos por tener personas y pueblos buenos y dignos, precisó.
Ella inflamó con fuego de mística militante el corazón de los mediocres, para terminar con la urgencia de los que quieren “cambiar todo” para que nada cambie y también con el exceso de incoherencia de los que no comprenden que puede haber ideales y sentimientos superiores. Como militantes comprometidos seremos entonces –decía- cual chispas del gran meteoro de Perón, que está iluminando este siglo justricialista de la historia nacional y universal, porque como los genios, Perón es un meteoro que se quema para alumbrar su siglo.
María Eva Duarte de Perón se fue un invierno pero Evita, tal como ella misma lo predijo, se quedó en millones de corazones que laten para llevar su nombre como bandera de inclusión y justicia social, por un mundo más fraterno y solidario.
La crueldad con los más débiles de los que quieren gobernar al mundo, no hace más que acrecentar su ejemplo de entrega incondicional para allanar el siempre vigente camino peronista de unidad, solidaridad y organización, donde trabajando con el mismo amor y compromiso de Eva, podamos ser protagonistas de nuestro propio destino, que nos permita hacer realidad un mundo de hermanos con la civilización del amor, concluyó el vicegobernador Floro Bogado.

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