Chandon se los entrega a quienes comen y beben en su restaurante, para que comprueben si están en condiciones de manejar.
La bodega Chandon es la primera en la provincia que suma a estos servicios la posibilidad de que los visitantes accedan a un etilómetro para medir sus niveles de alcohol en sangre y así comprobar si están capacitados para manejar. Además, en el lugar recomiendan elegir un conductor designado al cual se le servirán como máximo dos copas de champán y se le obsequiará una botella para que disfrute en otro momento.
Según explicaron desde el área de prensa del establecimiento de Agrelo, la iniciativa está pensada más que nada para quienes almuerzan en la bodega y no tanto para quienes sólo realizan una degustación, porque en este caso las cantidades son mínimas.
Así, cuando la persona se sienta en la mesa se le ofrece un folleto que invita, entre otras cosas, a realizarse el test de alcoholemia al finalizar su comida y, si obtiene un resultado mayor a lo estipulado por la normativa vigente (0,5 gramos por litro en sangre), se le sugiere retrasar su partida y tomar abundante agua. Por supuesto, estas acciones se centran en la recomendación ya que la empresa no puede obligar a nadie a no tomar alcohol, excepto a menores de 18 años y embarazadas.
Programa global
Esta iniciativa, que comenzó a llevarse a cabo la semana pasada, está inmersa dentro de un propuesta internacional de “consumo responsable” promovida por el grupo Moët Hennessy del que la champañera forma parte.
“Es la primera vez que la compañía emplea este tipo de programa global por lo que toda la gente de la empresa, un total de 6.000 en todo el mundo, está formando parte de la concientización y sensibilización sobre el tema”, aseguró Remy Foucaud, gerente de Recursos Humanos de Chandon.
Según remarcó, como grupo que produce vino, whisky, vodka, champán, entre otras bebidas alcohólicas, no pueden actuar como si el consumo excesivo no tuviese ningún riesgo.
“Lo que buscamos es informar a la gente, tanto el público interno como el externo, acerca de nuestro compromiso por un consumo responsable, por lo que se trata de un programa que tiene varias etapas e implica una continuidad de las acciones globalizadas y locales”, explicó el ejecutivo.
Para llegar de manera directa a los empleados, realizan capacitaciones en las que se destacan las posibles consecuencias de la ingesta excesiva de alcohol tanto a nivel social como de salud.
Por otro lado, para distribuir el mensaje entre los visitantes buscan difundir tres grandes ideas.
“En primer lugar que nuestros productos son de alta calidad, no se toman, sino que se degustan; en segundo, que cada vez que una persona tome alcohol tiene que medir su niveles y si están por encima no conducir; y en tercer lugar, que no es una obligación consumir nuestros productos”, enumeró Foucaud.
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