Otra vez quedó al desnudo su alarmante falta de juego al que el entrenador no puede encontrarle la vuelta para mejorar y el equipo sigue deambulando dentro de la cancha sin saber qué hacer. Ayer, sin hacer mucho, lo aprovechó Deportivo Merlo y le ganó 1 a 0.
Es lo que ocurrió ayer con Boca Unidos, que en un partido correspondiente a la 3ª fecha del torneo de la Primera B Nacional, perdió frente a Deportivo Merlo en la cancha de Tristán Suárez por 1 a 0, con gol convertido a los 29’ del segundo tiempo por el ingresado Leandro Lázzaro.
De nuevo los dirigidos por el “Indio” Ortiz dejaron en evidencia su alarmante falta de creatividad para urdir buen juego y generar situaciones claras de gol. Dos cabezazos, uno de Gonzalo Ríos que atajó en gran intervención Giordano y repitió en otro de Moisés que echó el golero con una mano sobre el travesaño, fueron sus llegadas más inquietantes y que no pudo convertir.
Para colmo, cuando entró en el complemento Leandro Lázzaro empezó a complicar la marca de Daniel Mustafá que perdió con el “lungo” delantero de Merlo, que anotó el gol a los 29’ conectando una “peinada” de Sebastián Díaz tras buen tiro libre de Juan Rivas, uno de los mejores valores de la cancha.
El 4-4-2 que implementaron los dos equipos desde el silbato inicial fue el preanuncio de lo que propondrían después dentro del campo de juego, en el momento de tratar de armar algo de fútbol en los cuarenta cinco minutos iniciales. Tal vez por eso, tanto Gastón Sessa como su colega Matías Giordano no pudieron entrar en calor, por la tarde demasiado tranquila que tuvieron ante la falta de astucia de los dos equipos en esa primera etapa.
Es que ninguno de los dos se atrevió a jugar. A hacer circular la pelota contra el piso y darle buen destino. No alcanzó con lo que pudiera generar Rivas en el local. Por eso muchas veces la pelota fue por el aire sin destino fijo y generalmente los defensores ganaron en lo alto. Entonces, el partido se tornó deslucido y sin ninguno con la sagacidad suficiente para encontrar el hilo conductor que le diera un vuelco y claridad al juego.
La única vez que aproximó Boca Unidos en el primer tiempo fue con un cambio de frente de Toledo para Ríos, quien le ganó por la derecha a su marcador y mandó el centro bajo que cortó un defensor cuando entraba detrás Bastianini con posibilidades de definir.
Enfrente, Merlo, que tuvo en el volante ofensivo Juan Rivas a uno de sus escasos buenos exponentes, tampoco mostró muchas ideas al momento de atacar y sus aproximaciones fueron un centro cerrado de Juan Bravo que exigió a Sessa y en la acción siguiente Rivas desvió su remate de zurda. Después, el pitazo de Sabino dio por finalizada una etapa de un partido que fue un dolor de ojos, como dicen, cuando el trámite se torna deslucido.
La más clara se registró a favor de Merlo a los 31’ cuando Baroni despejó hacia atrás, habilitó a Víctor Gómez quien punteó ante la salida de Sessa y Mustafá alcanzó a cerrar, aunque el balón igual iba a perderse junto a un poste.
En el segundo tiempo no variaron demasiado las intenciones de uno y otro, aunque hubo algunas llegadas que provocaron algo de peligro. A los 7’ Baroni recibió de Toledo y su remate de zurda contuvo Giordano, arquero que a los 16’ salvó la caída del arco de Merlo al contener en forma notable el balón que se metía junto a su poste izquierdo impulsada de cabeza por Gonzalo Ríos, tras tiro libre de Archubi.
Enseguida fue Merlo el que estuvo a tiro del gol con un cabezazo del ingresado Lázzaro que se perdió cerca del poste derecho de Sessa luego de un buen centro de Torres. A los 25’, como justificando su presencia en la cancha, otra vez Lázzaro arrimó peligro al recibir de Torres pero su tiro débil quedó en las manos del “Gato”.
Un minuto antes el técnico Ortiz dejó al descubierto sus intenciones de aguantar el cero haciendo entrar al defensor Aguimcer y sacando al volante Archubi. Con esto también mandó a Baroni como volante de contención y antes había entrado José Villanueva por Toledo (delantero por delantero).
No resultó porque enseguida, a los 29’, llegó el gol de Lázzaro, que obligó al “Indio” Ortiz a poner otro delantero (Heber Arriola). No fue solución, faltaban pocos minutos y las ideas quedaron atrapadas por las urgencias y la necesidad de salir a empatar un partido que se le iba de las manos. Sus intenciones murieron con un cabezazo de Moisés que el golero Giordano la hizo fácil echando sobre el travesaño. Mientras en el arco de enfrente, un fuerte derechazo de Bravo se perdió cerca del poste derecho de Sessa.
Después, el silbato de Alejandro Sabino puso punto final a un partido que lo mostró de nuevo a Boca Unidos lejos de su mejor versión. Volvió a perder y a jugar por debajo de su nivel, algo que genera preocupación sobre todo porque el buen fútbol sigue ausente y son nueve los puntos que dejó escapar en forma consecutiva.
El domingo el rival será el ascendido Sarmiento de Junín, en un partido en el que Boca Unidos deberá mostrar una reacción para evitar que siga en picada en este comienzo de campeonato, que para nada le es halagüeño.
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