Boca siempre Boca

Luego de igualar 1-1 con Rosario Central en los 90’ reglamentarios, ganó por penales 4-2.
A lo Boca. De embestida final y con el dramatismo de los penales como extra, el equipo de Falcioni se metió en las semifinales de la Copa Argentina al vencer por 4-2 desde los 12 pasos a un Rosario Central que antes le había complicado la vida y que estuvo a un paso de eliminarlo. Pero claro, Boca es Boca. Siempre tiene un plus y en este dulce momento que vive donde apunta con éxito a tres frentes, se levantó en la más dura, reaccionó, empató en los 90’ y con la fortuna de los equipos elegidos para hacer historia, se alió de la suerte para pasar en los penales. Le costó. La pasó mal en algún tramo del partido pero supo reaccionar, demostrando que la mística de la camiseta de Boca está latente y que, casi siempre, todo lo puede.

En el comienzo, la presión fue de Boca que con el tridente Mouche-Viatri-Blandi llevó a Central contra su última línea y le generó algunos sobresaltos. Eso si, a la presión le faltó profundidad pero así y todo, en los primeros minutos de partido se jugó al ritmo de Boca. Entre los 20’ y los 25’ Boca contó con un par de aproximaciones de peligro, primero con Mouche y después con Blandi. Rosario, intentando acomodarse, recién dio el presente a los 30’ con una aparición de Toledo. Fue una señal porque desde ese minuto, los volantes rosarinos se acomodaron mejor, manejaron más la pelota, en especial por el sector derecho con Méndez y Ferrari. Así, luego de una gran maniobra colectiva por esa franja, llegó el centro para que Toledo se elevara y pusiera de cabeza el 1-0 para vencer a Sosa. Rosario se tranquilizó con el gol y terminó ofreciendo su mejor imagen de todo el partido.

En el complemento, Boca arrancó a full. Viatri, a los 3’ tuvo el empate pero su remate se fue apenas besando el palo izquierdo de García. Boca quería pero no podía y en ese afán de adelantarse, se desprotegió atrás y Toledo obligó al penal de Insaurralde. Lo ejecutó el ex Chacarita y el uruguayo Sosa le contuvo el remate. Ahí, resucitó Boca y disimuló falencias con un enorme amor propio. Se fue encima de Rosario, le quitó la pelota, lo presionó y lo obligó a meterse atrás. Falcioni movió el banco, ingresó al pibe Alvarez y con esa apuesta audaz, terminó de encontrar el camino para empatar. Así, a los 30’ Alvarez habilitó a Mouche, llegó el centro preciso para que de atropellada Nico Blandi pusiera el 1-1. Lo quiso más Boca y lo buscó con el resto que le quedaba. Pudo haber festejado antes porque a los 45’ Mouche tuvo el gol de triunfo pero su remate besó la base del palo izquierdo de García y se fue.

Llegaron los penales. Ahí, Boca arrancó mal con el remate de Mouche pero luego Castillejos y Zarif se equivocaron en sus penales y permitieron que Boca, con el último tiro de Insaurralde, certificara su pase a semifinales donde lo espera Merlo. Claro, que la vista está puesta en River y esa soñada final que todos quieren ver en San Juan dentro de poco.

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