Partidazo. Independiente le rompió el invicto al equipo de Falcioni y lo bajó de la punta. Ganaba 2-0 y 3-1, lo perdía 4-3, pero sobre el final apareció Farías para festejar la primera victoria diabla en el campeonato
Tan inentendible era que Independiente, este Independiente, le metiera dos goles en siete minutos a Boca, a este Boca, y pusiera en jaque su todopoderoso invicto, como la forma en que los de azul y amarillo alcanzaron a empatarlo con tres goles de segundas jugadas. Y si era difícil de explicar ese arranque y ese desenlace, aún más complicado es de entender cómo terminó el encuentro: Independiente le dio vuelta el partido a Boca con dos goles sobre la hora, le convirtió cinco tantos en La Bombonera, ganó por primera vez en el campeonato, pero sobre todo, le rompió el invicto de 33 partidos, como hace casi 13 años cuando el Rojo le cortó la racha de 40 partidos sin conocer la derrota.
Como José Luis Calderón en 1999, Ernesto Farías convirtió por triplicado para amargar a Boca y frenar la marcha invencible. Pero aquella vez la derrota no dolió demasiado porque los dirigidos por Carlos Bianchi igual dieron la vuelta olímpica ese día. En cambio, esta victoria del Rojo estira la mala semana de los dirigidos por Julio César Falcioni, que el miércoles pasado habían perdido contra Fluminense por la Copa Libertadores y que esta semana jugarán un partido clave ante Arsenal, en el cual una nueva caída le complicaría muchísimo sus chances de avanzar a los octavos de final.
En cambio, a Independiente, este 5-4 le permitió gambetear la historia y no convertirse en el equipo del peor arranque de su historia con cinco derrotas al hilo. Llegó a La Bombonera con la fea marca de cuatro partidos perdidos en cuatro fechas, el bajo nivel a cuestas, con un entrenador interino tras la renuncia de Ramón Díaz, con la eliminación fresca de la Copa Argentina, con jugadores cuestionados y casi sin capacidad goleadora (un gol en cuatro partidos), y se fue con los primeros tres puntos del Clausura, con cinco goles a favor ante un rival que en el torneo anterior sólo había recibido seis, y con el ego agigantado al haber ganado el partido sobre el final después de que Boca le había dado un duro golpe al darle vuelta el resultado de 1-3 a 4-3. Y encima le apareció el goleador, que había llegado en el verano y que todavía no había podido mojar ni una sola vez. Pero que ayer metió tres y fue el gran héroe de la noche con sus tantos a los 44 y 49 minutos del complemento, este último con una definición para el recuerdo de emboquillada por encima de Agustín Orion. “El grupo tuvo orgullo, se pudo sobreponer a los resultados y a un rival como Boca en esta cancha”, dijo el delantero que ayer alcanzó su octavo gol ante este rival y al que con la camiseta de Estudiantes le había metido tres, y con la de River, dos.
Si Boca conoció la derrota por primera vez en casi un año, a pesar de haber levantado muchísimo el nivel de los últimos partidos y de haber contado con un Juan Román Riquelme tan brillante como determinante, Independiente ganó en La Bombonera no sólo un partidazo. En el verano, el único triunfo y el único gol del Rojo fueron ante Boca y ese 1-0 en Mar del Plata le permitió respirar un poco durante la pretemporada. En este 5-4 en La Boca encontró los argumentos y la esperanza de donde agarrarse para empezar a dar vuelta el mal momento.



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