Los bloques opositores están alterados

En la Cámara de Diputados las internas no se limitan a la actividad del FpV, sino que la oposición sufre igual problema. Quiénes son y cómo juegan cada uno de los legisladores anti kirchneristas
Los malabares del oficialismo por lograr avanzar en el pantanoso camino conformado por sus propias internas puso en evidencia los entretelones de los diferentes sectores opositores de la cámara Baja provincial, a la vez que modificó algunos de los rumbos prefijados por los bloques opuestos al FpV.

Con mayor o menor participación, los siete espacios de la oposición de Diputados, conformada por la UCR, el PRO PJ, el FAP, la Celeste y Blanco, la Coalición Cívica, el Peronismo Bonaerense y La Peronista, lograron tener participación en la impensada negociación por el tratamiento del proyecto de ley de endeudamiento y aumento impositivo, pedido por el gobierno provincial (que finalmente quedó a la espera de una definición).

Esto evidenció muchas diferencias, pero también envalentonó a algunos, que vieron un hueco en el hermético poder del oficialismo.

El radicalismo, un bloque de doce integrantes que, bajo la tutela del jefe del grupo, Ricardo Jano, supo negociar muy bien los espacios asignados a la oposición, fue el que mayores fisuras mostró durante las extensas jornadas de discusión de la ley sciolista.

La interna partidaria, prevista en lo formal para el 24 de junio, se coló de forma irremediable, y dejó al titular del bloque sobreexpuesto a los requerimientos de cada sector. Jano ya no pudo, como en otros tiempos, ser el interlocutor válido ante el FpV.

Los oficialistas aprovecharon la situación y tentaron a varios diputados que responden de forma directa a los jefes comunales de fuerte incidencia, como Gustavo Posse (San Isidro) y Mario Meoni (Junín), que pedían con insistencia recursos para equilibrar sus finanzas.

Pese a la embestida oficial, el radicalismo se mantuvo unido, pero dejó ver en el proceso fisuras que, sin duda, van a modificar el actual reparto de poder.

Hoy existen dos grupos, donde confluyen sectores aliados. Por un lado, los alfonsinistas (hoy autoridades del Comité provincial), junto a los possistas, que pugnan por sostener el poder en el partido y avanzar sobre un nuevo esquema puertas adentro del bloque. Por el otro lado están los referentes del Modeso, de la Con y los que responden al jefe comunal de Junín.

Con menos número (son diez) pero un buen paso electoral en 2011, se encuentra el Frente Amplio Progresista.

Integrado por siete diputados del GEN, dos del socialismo y una de la Corriente Nacional de Unidad Popular de Víctor

De Gennaro, intentan posicionarse en la nueva coyuntura política del Parlamento, pero muestran algunas dudas sobre las formas. El perfil del jefe del bloque, Marcelo “Oso” Díaz, es absolutamente diferente del de su antecesor, Jaime Linares (actual senador nacional). Aunque ambos pertencen al GEN, Díaz tiene un perfil alto, personalista, y una estrategia de negociación más avasallante. Esto posiciona al FAP en un lugar de mayor protagonismo, pero choca con el perfil que muestra la gran mayoría de sus integrantes.

Por el momento sólo hubo quejas reservadas, pero algunos temen que la manera individualista de Díaz (que no suele consultar cuando avanza en las negociaciones con el oficialismo) genere a largo plazo fuertes disputas.

Cerca de ellos están los integrantes de la Coalición Cívica, con cuatro representantes. Los ex lilitos pretenden unificar criterios con el FAP, pero resulta muy complejo coordinar tareas.

Un capítulo aparte merecen los integrantes del PRO PJ, que contienen hasta la fecha a once integrantes. Aunque se habló de algunas mudanzas, como los casos de Rubén Eslaiman y Carlos Acuña (partícipes del acuerdo con De Narváez), ninguna de estas variables prosperó, ya que no hubo ningún otro bloque que les asegurara los beneficios que hasta ahora obtuvieron en su postura de críticos al kirchnerismo.

En esta línea, aunque con discusiones explosivas, se encuentran los seis denarvaístas de la Celeste y Blanco.

La orden de su jefe fue abrir el juego para el ingreso de los peronistas ex duhaldistas, pero hasta la fecha no han podido cerrar ningún acuerdo.

Y en el camino, el bloque de los dos peronistas bonaerenses, que muestran senderos separados, y el unibloque de Ricardo Lissalde, que hace más ruido que otros sectores populosos, dan mayor color al Palacio de las leyes.

La nueva Cámara de Diputados muestra a una oposición despareja y volátil, pero ilusionada ante el panorama bélico que el FpV ofrece a sus ojos.

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