Por: Osvaldo PepeFuente: Secretario de redacción de Clarín
Hagan lo que hagan, esto se va a desenterrar en momentos posteriores de su vida" (De Barack Obama a estudiantes secundarios, sobre las prácticas jóvenes en Facebook) Aníbal Fernández replicó en su blog la columna de este editor del lunes pasado. Se quejó allí de una presunta distorsión de sus palabras ("Falaz construcción clarinesca", dijo) y colgó el video del reportaje con Marcelo Longobardi sobre la sospecha de coimas en los negocios con Venezuela a través de traders y fideicomisos.
Su jefe, Néstor Kirchner, en un reciente acto pidió "el aplauso que se merece Florencia Peña...porque está siendo censurada por adherir a la libertad de expresión". Según la actriz, ella tiene bolilla negra de Clarín por adherir a la ley de medios. Kirchner, al igual que el querellante de La Nelly con Venezuela, da por cierto lo que no es: ya se mostraron las reiteradas notas del diario a Peña, con tapa incluso en el suplemento de Espectáculos. La moraleja es obvia: aquel que asume la mentira, ajena o propia, y la propala, o es ingenuo o es doble mentiroso. Kirchner no tiene nada de ingenuo. Aníbal F., menos. Podrían agendar la cita de Obama. Acaso la deban recordar en el futuro.




Comentá la nota