La candidata a presidenta por el movimiento Proyecto Sur, Alcira Argumedo, nació y se crió en Rosario. De adolescente se hizo hincha de Central, se mudó del centro a Fisherton, y comenzó a nadar deportivamente en el country del Jockey Club.
Con 19 años, y ya descollando como nadadora, se fue de Rosario, dio el salto a Buenos Aires en busca de la excelencia acuática, y ya no vio más por varias décadas al genial humorista rosarino, que se presume, abandonó rápido el rigor del entrenamiento.
En Buenos Aires, Argumedo descubrió la Facultad de Filosofía y Letras de los dorados 60, se enamoró de la política en general y de un cuadro de la resistencia peronista en particular. Y casi sin darse cuenta, dejó la pileta y se zambulló en la militancia.
En medio siglo de recorrido, Argumedo, socióloga, se destaca como referencia singular del universo intelectual y político de la izquierda nacional.
Amiga personal de Fernando Pino Solanas, fue ungida como la candidata a presidente del espacio que lidera el cineasta, luego de que éste declinara su propia aspiración, y de que Proyecto Sur se desenganchara del frente político que encabeza Hermes Binner.
Solanas tuvo su momento de brillo en 2009, en la Capital Federal (obtuvo 24% de los votos), y está a pocos días de una dura prueba donde buscará revalidar. Alcira Argumedo va por la patriada nacional apenas un mes después, el 14 de agosto (primarias obligatorias nacionales).
—Proyecto Sur equipara la etapa política del menemismo con el kirchnerismo, ¿por qué?
—A diferencia de Menem, que quería robar para la farándula y pasar de Yuyito González a Carolina de Mónaco, Kirchner diseñó una política de poder con la creación de un bloque económico afín. Mineras, el petróleo, grandes constructoras, el juego..., todo esto empezó a constituir un nuevo bloque de poder económico a partir de la corrupción. Por lo demás, son cuatro las patas de poder del kirchnerismo actual: intendentes del Conurbano, gobernadores, la CGT de Moyano y los grupos de negocios. Kirchner avaló la privatización del petróleo en los noventa, cuando tal vez no tenía peso político suficiente para oponerse, pero en 2007 prorroga la concesión del Cerro Dragón por 90 años, y esto ya no fue necesario, esto fue continuidad del menemismo. La Argentina es el único país del mundo que entregó los recursos del petróleo sin haber atravesado una guerra por esa razón.
—¿Qué separa a Proyecto Sur del frente de Hermes Binner?
—Una de las diferencias con el socialismo es que ellos no querían hacer un debate sobre los lineamientos programáticos. Ellos vienen de una larga trayectoria, buena, respetable, en el campo provincial, tienen alternativas provinciales que se puede estar de acuerdo o no, pero en el campo nacional no han venido trabajando propuestas como sí lo hemos hecho nosotros.
—¿Qué diferencias programáticas tuvo con el frente de Binner?
—Nosotros ponemos mucho el acento en los temas de recursos naturales. Nos parece que en ese plano lamentablemente no pudimos discutir una plataforma común, por ejemplo respecto de la minería a cielo abierto o al uso irracional de un elemento como el glifosato en los cultivos. Nos parece una locura no se esté pensando en estas cosas. Ese es el debate que no se pudo dar en la conformación del frente.
—Hasta por una cuestión generacional, usted lo conoce a Binner desde hace mucho años, ¿por qué necesitó hasta la última semana para darse cuenta de que no coincidía?
—Las reglas de juego que el socialismo impuso y la cultura política para la consolidación del acuerdo no coincidían con lo nuestro. Nos extrañó la forma en que ellos vinieron con su propuesta de crear este frente: cuando llegan a conversar con nosotros ya habían inscripto la alianza.
—¿Desde el PS dicen que Proyecto Sur no tiene partido, y por eso debía adherir al frente sin ser parte?
—No, no, el movimiento Proyecto Sur tiene sus registros electorales, por eso nos podemos presentar ahora; en todo caso, lo tendrían que haber preguntado. Entonces llegan con la inscripción del frente donde vos ya de entrada eras ciudadano de segunda, vos podías adherir pero no tenías ninguna capacidad de decisión, ni nombre, ni pautas, ni fórmula presidencial, ni de la provincia de Buenos Aires, y con los cuatro primeros nombres de diputados en la provincia de Buenos Aires ya cerrados y los tres primeros en la Capital Federal también. Nos quedaba sacar una banderita y decir “me rindo” (risas). Era imposible.
—Sectores del progresismo van con distintas listas a la presidencial, ¿eso es malo?
—Con Pino tuvimos una mala experiencia, como fue el Frente Grande, que los fundamos a principios de los 90 y terminó como terminó, con Chacho Alvarez, (Domingo) Cavallo y (Fernando) De la Rúa en el 2001. Así que no queremos engañar a nadie; el frente con Binner podría ser mucho peor, no queremos generar una nueva frustración. Preferimos darnos un tiempo para tener acuerdos más consolidados hacia delante.
—Luego de la elección de 2009, Proyecto Sur promueve la tesis del “fin del kirchnerismo”. Pero llegamos a 2011 y todos los consultores pronostican que el kirchnerismo gana las elecciones, y hasta con cierta comodidad, ¿Qué pasó, hubo un error en el pronóstico?
—Nosotros, más allá de lo que haga el kirchnerismo, estamos convencidos de que hay que crear una fuerza política alternativa al bipartidismo. Creemos que los aparatos del PJ y la UCR fueron los responsables del saqueo del país como continuidad de las políticas económicas de la dictadura militar. No es casual que un persona como Cavallo haya sido parte de la dictadura, del menemismo y luego del gobierno de De la Rúa. Toda esta lógica partidaria es lo que para nosotros está agotada, aunque no quiere decir que no haya rasgos del kirchnerismo que son progresivos y que nosotros hemos apoyado o promovido, como la asignación universal por hijos, la ley de medios, siempre que no se convierta en amigopolio; la estatización de las AFJP y de Aerolíneas Argentinas, entre otras cosas.



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