El gobernador Hermes Binner desechó ayer cualquier probable candidato a gobernador en 2011 por el Frente Progresista fuera de su ministro de Gobierno, Antonio Bonfatti, porque significaría “volver a primer grado”. Y confesó que le gustaría “tomarles examen” al intendente rosarino Miguel Lifschitz y al de Santa Fe, Mario Barletta, “a ver si saben lo que se está haciendo” en la gestión provincial.
Con relación al senador Rubén Giustiniani, el otro que puja por encabezar la fórmula del frente a la Gobernación, Binner no hizo ninguna referencia directa pero dejó claro que no lo contempla mucho.
En el sector de Giustiniani ayer abundaban las caras de disgusto alumbradas tres semanas atrás, por la pelea que está saltando a la luz.
Las declaraciones de Binner ocurrieron por la mañana en Rosario durante la inauguración del Congreso Latinoamericano de Arquitectura en el hotel Ros Tower.
Rodeado de periodistas, el mandatario socialista habló en tono bajo como suele hacerlo, se permitió corregir a algún cronista y susurrarle confidentemente a otro: “No se ría”, pero sus frases estuvieron cargadas de sentido.
Con relación a Lifschitz, de quien dijo que “no conoce todo lo que se está haciendo; no es del equipo mío, discúlpeme”, Binner concretó la segunda amonestación en el término de 10 días luego de haberlo cruzado la semana pasada por el acampe de la CCC (Corriente Clasista Combativa) en la plaza Pringles.
Lifschitz contestó por la tarde y también amablemente aconsejó ser medidos y “aprender” de la fractura del Partido Socialista sufrida en los años 90 cuando partió el sector de Héctor Cavallero (ver aparte).
El intendente santafesino Barletta, por su parte, respondió a las pocas horas: “Me parece bien que el gobernador marque su preferencia y lo haga con claridad, pero el radicalismo ya ha tomado la decisión de tener su candidato y trabajar dentro del Frente Progresista”, declaró por una radio desde Santa Fe (ver aparte).
Las declaraciones de Binner, tras preguntársele si debe ser Bonfatti el candidato, fueron:
“Me parece lógico que la construcción de los próximos cuatro años esté llevada adelante por gente que sepa de qué se trata porque ha estado trabajando todo este tiempo. De lo contrario, caemos a la posibilidad de que llegue gente que, sin desmerecer sus valores, creo que volvamos otra vez a primer grado”.
—La respuesta es sí, entonces.
—Mire, la respuesta es que nosotros creemos que tiene que ser dentro del equipo de trabajo las personas que sigan, le den continuidad a lo que se está haciendo.
—Hay otros ministros, Lifschitz está interesado, Barletta está interesado...
—Si, pero no son, no lo conocen.
—Pero son del equipo suyo.
—¡No! No son del equipo mío, discúlpeme. Yo le quisiera tomar examen a ellos a ver si saben lo que se está haciendo. Lifschitz no integra mi gabinete: es intendente de Rosario.
—¿Y quienes lo integran?
—Obviamente está Bonfatti, está Sciara, Superti, Rodríguez, Chiqui González... No, no se ría. Son todos, todos tienen una gran comprensión, todos los ministros saben del todo.
—El único que habló fue Bonfatti que dijo: “Yo quiero este desafío”.
—¡Adelante!






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