El ministro de Justicia santafesino, Héctor Superti, aplaudido en la semana por unos 100 abogados rosarinos que le reconocieron la concreción de la reforma penal, dijo que el secreto estuvo en "la decisión política del gobernador Hermes Binner que superó la resistencia corporativa".
Con relación a lo ocurrido en el pasado, Superti dijo que "la política tomó la reforma pero no pudo con la resistencia corporativa. No pudo (el ex gobernador Carlos) Reutemann con la resistencia corporativa en su momento, a pesar de que el anteproyecto que él propició y que se llegó a realizar fue modelo en otras provincias argentinas" (ver Reacción...).
El ministro apuntó que la reforma implicará una revolución en los Tribunales ya que de "un sistema secreto, sin participación ciudadana, totalmente burocrático y despersonalizado" se pasará al "juicio oral donde la gente puede ver cómo se juzga y se sentencia; un sistema humanista donde todos los que intervienen en una causa penal ven en vivo y en directo el drama que anida, la cara de la víctima y del imputado, conocen su historia y su relato".
Consultado sobre si la reforma quedará como un hito de la gestión de Binner, destacó primero "el acompañamiento de toda la Legislatura", porque las leyes salieron "por unanimidad", pero sí afirmó que desde lo personal "debo hacerle un homenaje al gobernador que lo plasmó en su plataforma y lo está cumpliendo desde su lugar".
—¿Lo sorprendieron los aplausos en la Casa del Foro?
—Hay una historia común con los asistentes a la presentación del libro del penalista Víctor Corvalán que se remonta a la década del 80, cuando comenzamos a trabajar sobre los proyectos de reforma de la justicia santafesina. Casi compañeros de militancia, digamos, hasta este presente.
—¿Es inapropiado decir que abrevan en el garantismo?
—La expresión garantismo genera varias acepciones, una de ellas, casi despectiva, como sinónimo de mano blanda, de que los delincuentes tienen que entrar por una puerta y salir por la otra. Creo que la ideología de ese núcleo de abogados anida en los tratados internacionales, en la Constitución de 1994, se nutre en el respeto al imputado y a la víctima, a la dignidad de la persona en cualquier intervención en el drama del delito, como víctima o imputado. Hay una frase linda que dice que las garantías son como el sol, salen para todos, buenos y malos.
—Una parte de la Corte Suprema resistió la reforma. ¿Por qué cree que a la Corte se la ve asociada al conservadurismo?
—La Corte no es una entelequia, es un cuerpo colegiado con posiciones ideológicas y jurídicas distintas. Uno puede advertir que hay integrantes que tienen una visión conservadora, que resisten a los cambios, pero que hay otros con una visión más progresista. Y un ejemplo de ello fueron los ministros que rechazaron el planteo del procurador Agustín Basso de intentar frenar la reforma.
—Para graficar, ¿se puede apuntar que la reforma acortará los procesos e introducirá la mediación, los juicios abreviados y reparaciones a las víctimas en causas menores?
—Eso es todo correcto, pero para ser más conceptual habría que hacer la comparación y decir que el sistema viejo se maneja con la burocracia, el formalismo y la repetición de procedimientos. El trabajo de un juzgado se limita a copiar actas, coserlas y avanzar en expedientes a tal punto que la ley tiene que exigirle a los jueces que antes de condenar lo vean una vez al imputado. Lo nuevo es la antítesis: la transparencia a través del juicio oral. Irá generando un cambio cultural, político y social muy trascendente.
—¿El impulso de cambio nació entonces en Rosario?
—Si uno quisiera focalizar, más que hablar de Rosario tendría que hacerlo de la Universidad. Es un cambio que se gestó en la academia local con un correlato en Universidad del Litoral. La catedra de Jorge Vázquez Rossi siempre estuvo en la palestra de estas transformaciones. Creo que ahí empezó a gestarse la idea y luego intentó llegar a la política. Y no olvidemos de la declaración de inconstitucionalidad de nuestro sistema de parte de la Corte Suprema de la Nación. Sí reivindico la decisión del gobernador Binner de llevarlo adelante.

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