“No hay mal que por bien no venga”, dijo el funcionario.

Una parte del gabinete provincial, con el diputado a cargo de la gobernación, Carlos González y el mandatario en uso de licencia, Jorge Sapag, se instaló este domingo en Villa La Angostura para coordinar in situ las acciones de asistencia y prevención, con motivo de la erupción del volcán Puyehue que generó una enorme nube de cenizas que afectó a buena parte de la región.

En horas de la mañana, la caída de cenizas y arena volcánica había cesado y la nube se dirigía con rumbo al sudeste del país, hacia la costa Atlántica, aunque otra parte se desplazaba hacia el norte, precisamente a la zona de Traful y alrededores.

“Queremos llevar tranquilidad a la población porque el gobierno de la provincia ya está constituido en este lugar”, dijo Carlos González, durante una entrevista concedida a Radio y Televisión del Neuquén.

El legislador explicó que el cielo de La Angostura seguía “encapotado” por la nube, pero que no había nuevas precipitaciones. “Suponemos que está despejado, pero lo cierto es que las cenizas no nos dejan ver más allá”, explicó.

González destacó el trabajo que viene realizando el Comité de Incidentes que se conformó en La Angostura que tomó las primeras acciones desde que el Puyehue comenzó a tener una fuerte actividad. Y también subrayó el comportamiento de la gente de la villa, que en ningún momento perdió la calma y cumplió con todas las recomendaciones que hicieron los especialistas: tratar de no salir demasiado de sus hogares, almacenar agua y tener combustible por cualquier emergencia.

Jorge Sapag llegó este mismo domingo tras suspender toda la actividad proselitista en el norte de la provincia, adonde había llegado el fin de semana para encarar la última parte de la campaña con vistas a la elección del próximo domingo.

“Sapag se quedará en el lugar todo lo que haga falta”, comentó una fuente de gobierno. Indicó que se evaluará la situación en toda la zona y a partir del diagnóstico que se haga se tomarán las medidas que correspondan.

Otra parte del gabinete provincial quedó instalada en Neuquén Capital para coordinar todas las acciones de logísticas que sean necesarias, como el envío de agua, barbijos y todo tipo de materiales que puedan colaborar para sobrellevar la situación.

El paisaje en La Angostura y en Bariloche, otra de las ciudades más afectadas era realmente irreal. El Lagoa Nahuel Huapi seguía cubierto por una espesa capa de ceniza y arena liviana, mientras que las montañas, las calles y los lugares planos estaban con una coloración grisácea, por el material que había caído desde el cielo.

Lo curioso es que a la lluvia de cenizas le siguió la caída de una arenisca volcánica muy liviana, que habitualmente se utiliza para la fabricación de bloques para la construcción de viviendas, cuando se la mezcla con agua y otros aditivos.

González explicó que desde la Municipalidad ya se dieron las instrucciones para tratar de juntar toda esa arena y guardarla para aprovecharla en un futuro, ya sea para la construcción de viviendas, como para la compactación de las calles que no están pavimentadas.

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