En bicicleta por los cerros, la nueva moda de los mendocinos

En bicicleta por los cerros, la nueva moda de los mendocinos
Cada sábado, cientos de ciclistas equipados para pedalear a campo traviesa se sumergen en grupo entre los senderos del pedemonte de Chacras. Desafío, solidaridad y naturaleza, entre amigos.
En los primeros tramos el sendero rústico se va angostando y deja enfrente el paisaje del pedemonte, donde los cerros se recortan en el cielo celeste de una tarde sabatina que invita a dejarse envolver por el entorno.

Incapaces de ceder a la tentación, un grupo de amigos llegan en horario de siesta y con la bicicleta como cómplice, el pedal los lleva a nuevos desafíos; no importa que el sol pegue fuerte porque una vez en el circuito el aire se llevará la sensación de calor... y las preocupaciones del mundo que dejaron atrás.

Cada sábado, alrededor de las tres de la tarde, unos 500 ciclistas llegan hasta la calle llamada -informalmente- Los Pozos, un poco antes de la cancha de Chacras de Coria en Luján, sobre la Panamericana.

El ritual se repite semanalmente casi como una adicción que, aseguran, es imposible de resistir una vez que se probó y se disfrutó. La pedaleada los lleva a perderse por un camino de senderos donde practican mountain bike, pero la tarde les da mucho más que eso.

Desafío personal, solidaridad, amistad, una naturaleza que no tiene más sonidos que el de los pájaros y las piedras que las ruedas pisan son parte del menú.

"Esto es un vicio -asegura Fernando (33)-, te desconectás, te desintoxicás".

Aunque los sábados, domingos y feriados hay más concurrencia, los martes y jueves también tienen movida, de la cual son parte mayormente quienes van a entrenar para correr. Si bien hay muchos circuitos, los más largos tienen entre 35 y 40 kilómetros de recorrido y pueden llevar unas tres horas.

Circuito de moda

Los conocedores aseguran que esta práctica está de moda y de la mano de este circuito, que comenzó a usarse con mayor asiduidad hace un par de años cuando los anteriores en la zona del Challao ahuyentaron a los ciclistas tras sufrir diversos robos en el trayecto.

Así fue que se trasladaron a Chacras y, aunque lo consideran más cómodo y cercano, hay quienes lo creen menos pintoresco y entretenido.

"Esto antes eran huellas y comenzaron a hacerse circuitos con el uso, son de propiedad privada pero los puesteros dan su autorización siempre y cuando se cuide el medio ambiente, lo cual ocurre habitualmente porque el que anda en bicicleta no tira basura", cuenta David.

Los deportistas cuentan que se van creando nuevos recorridos cuando se aburren de hacer siempre los mismos y que los "descubridores" les van colocando a los circuitos carteles con los nombres, que además tienen sentido de circulación para evitar accidentes.

Aunque todavía es una práctica eminentemente masculina, con el aumento de los adeptos se acercaron más mujeres.

El empleado del negocio que se encuentra en el ingreso al camino, Osvaldo, arriesga a decir que hay un 40 por ciento de ellas frente a un 60 de varones. "Hace dos meses que empecé porque mi esposo venía y me gusta mucho la bicicleta, acá te olvidás de todo y es hermoso el paisaje", destaca Silvia Ponce (41).

Ese local es el punto de encuentro al regreso del trayecto cerca de las 6 de la tarde, cuando según dicen "se llena". El comerciante contó que "lo que más piden es un sanguchito de jamón crudo con una gaseosa, cuando se extiende la estadía pueden ser empanadas".

Desafío grupal

Andar en bici entre los cerros es una actividad que siempre se hace con amigos y, si no se tienen, se ganan. "Se viene con los amigos y cada uno, si conoce a alguien interesado, lo invita y lo presenta", dice David Disparti (55), ataviado para la ocasión, como todos.

Si bien se practica en grupos separados que van de las dos a las veinte personas, quienes llegan solos son recibidos sin problemas en alguno de ellos. "El tema no es ir solo, por seguridad y por si tenés algún accidente", destaca Jorge Panesi (37), quien llega junto a su padre Juan Carlos (70), a quien contagió la preferencia por el mountain bike luego de que hiciera ciclismo de ruta toda la vida.

Daniel (52) agrega que "el tema de la solidaridad se ve todo el tiempo, si encontrás a alguien que ha tenido algún problema mecánico siempre te parás y le preguntás en qué lo podés ayudar, por ejemplo yo llevo herramientas y una cámara que puedo ofrecer".

La amistad surge por los momentos compartidos que se extienden hasta el atardecer y muchos prolongan en otros encuentros, sin bicicleta de por medio.

La mayoría de los ciclistas tienen entre 35 y 50 años, sin embargo según el día puede verse gente de diferentes edades. Los domingos son más familiares y, aunque hay familias enteras que se suman a la pedaleada, es más común ver a los papás con los hijos.

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