El Bicentenario, más allá del peronismo

La ciudadanía o “el pueblo”, dos categorías que se combaten constantemente en este país, dieron una lección importante a la controvertida historia local, durante los festejos por el Bicentenario de la Revolución de Mayo.
Lejos de ser un acto madurado desde una Unidad Básica o la mera promoción de una gestión de gobierno, los festejos fueron una de las pocas acciones comunitarias más elocuentes en muchos años, o tal vez décadas en Centenario.

Quienes pensaron que al asistir a los actos centrales de la inauguración de una plazoleta, lo hacían a un “acto peronista” pecaron de prejuiciosos. Las formas estuvieron bien cuidadas y sin exacerbar el partidismo, algo que es una costumbre en la cultura política: denostar al otro, al diferente.

A pesar de que el gobierno nacional y sus adherentes fueron los anfitriones en todo el país, la comunidad maduró y no fue a aplaudir los logros del intendente Javier Bertoldi ni a abuchear sus defectos e insensibilidades, sino, todo lo contrario, fue a asistir a una fecha histórica.

Es difícil saber qué es lo que generó “el cambio”, si que lo hay y en todo caso, si el fenómeno es transitorio o la punta del renacimiento de un moderado nacionalismo, forjado por la promoción sistemática de los símbolos patrios desde el Estado nacional.

Tal vez, lo que hoy es euforia, el año que viene se transforme en un desolado desierto sin banderas.

Vale decir que en esta localidad, hace dos años, el Gobierno no se preocupó por vestir las calles de celeste y blanco ni la comunidad asistió a un escueto acto que se realizó en la plaza San Martín, un fenómeno criticado desde ambos lados. Es que en la reciente historia local, asistir a un acto por una fecha patria, sólo es potestad de los funcionarios y contratados políticos que, a modo de “hacer presencia”, intentan sumar puntos con el intendente de turno y no una movilización en sí misma.

Pero nada de eso se vio el martes por la mañana, salvo contadas excepciones internas. Se entendió que el 25 de Mayo es una fecha de los argentinos, y a pesar de lo revolucionario, no le pertenece sólo al peronismo.

Bertoldi tampoco fue lerdo y supo aprovechar bien el contexto puntual de Centenario.

Una ciudad atrasada y sin “obras visuales” le sirvió para que el martes consolidara su modelo de progreso en esa materia, sin criticar a nadie. “Vamos a hacer todas las obras que sean necesarias”, manifestó el jefe comunal. Sus opositores aún no le encuentran el “talón de Aquiles” y temen a quedar en ridículos, aunque sólo habrá que esperar.

Cuestión de fondo

Los festejos del Bicentenario dejaron un sabor amargo, por el contraste que desnuda la dejadez y las pocas estrategias para difundir un “nacionalismo sano” y sin confrontaciones, como lo tiene Europa.

Hay gente que desconoce la letra de “Aurora”, o la “Marcha de San Lorenzo”, y tampoco entiende bien cuál fue el rol de French y Beruti en la plaza de la Victoria, o por qué el pueblo “quería saber de qué se trata” en el Cabildo Abierto.

Este es un desafío de los nuevos educadores que están más preocupados por los salarios y las estructuras edilicias.

Hoy la Educación pasó de ser un servicio público y un derecho, a una cuenta de proveedores del Estado. Si no hay dinero, no hay clases. Y así transcurre la historia.

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