Viven momentos diferentes en la conducción de ambos de clubes; el Virrey busca la mejoría y el riojano disfruta el presente; los dos hicieron referencia al "celular de Dios"
Carlos Bianchi nunca pensó que su conferencia de prensa tendría una réplica en la de Ramón Díaz, que habló con picardía y respeto. Ese quedó como un punto llamativo, pero lo más suculento de los dichos del Virrey estuvo en la radiografía que sacó del presente de Boca.
"Soy el primero que sabe que Boca no está jugando bien. Lo sé muy bien y no lo escondo. Además, sé por qué no jugamos bien, pero hay que trabajar. Los equipos no se arman de la noche a la mañana [...] Hay que cambiarle la actitud a Boca para que sea positiva, para que se juegue más lejos de nuestro arco. A los defensores se les complica, pero hay que seguir perseverando", dijo Bianchi. La derrota en el debut en la Copa Libertadores, ante Toluca por 2-1, repercutió en los xeneizes, más allá del triunfo ante Quilmes por 3-2, en el que revirtió un 0-2, por el torneo Final.
Los temas más importantes de los que se ocupó el entrenador pudieron distribuirse en un triángulo: Juan Román Riquelme, la defensa y la gente.
Tema 1 . "No voy a apurar a Riquelme, no me voy a sumar a la ansiedad exterior. Prefiero tenerlo tarde y bien que antes y mal. Él está haciendo su trabajo. Además, de la misma manera que están esperando que vuelva, lo van a criticar si no juega bien."
Tema 2 . "El lateral derecho parece que es un puesto que está en oferta. Probé con varios jugadores, Sosa [Franco] se lesionó, también intenté con Cellay [Christian], que había hecho una buena práctica; también están Albín [Emiliano], Aguirre [Alan] y Marín [Leandro]. El que esté mejor se va a quedar con el puesto."
Tema 3 . "Antes había más paciencia. El hincha de Boca es inteligente y no le va a dar la espalda al equipo. Del 81 al 98, en 34 campeonatos, una sola vez había salido campeón Boca, en el 92 con el señor Tabárez [Oscar]. Cuando yo llegué en el 98 no se hablaba en Boca de la Copa Libertadores. Y no por eso se prendió fuego la Bombonera o hubo menos hinchas."
Bianchi también se detuvo en la broma popular: "Ahora se dan cuenta de que no tengo el celular de Dios". Mitad ironía. Mitad sentencia.
Ramón: "Nos gusta ser candidatos"
Si hubiera un artefacto que midiera el humor y el estado de ánimo, el análisis de Ramón Díaz estaría al tope. Resplandece el riojano, además, por la sonrisa de boca apenas entreabierta y por los ojos del regocijo que se mueven como cascabeles. Desde su llegada, en River ya se respira un aire no tan pesado.
Las conferencias de prensa se desarrollaron casi en paralelo. En realidad, la de Carlos Bianchi, en Boca, fue primero y, minutos después, apareció Ramón y habló de todo. El riojano tocó varios temas. Y hasta rompió el tabú y se refirió a otro equipo. Sí, el clásico adversario: "No tuvieron un buen comienzo, pero tienen un gran equipo. Todo depende de lo que hace uno. Podemos tener suerte, pero lo más importante es el trabajo. Tener el celular de Dios es trabajar".
Los dos éxitos en los superclásicos del verano (el del medio lo perdió por penales) y el triunfo en el debut en el torneo Final (ante Belgrano por 2-1) envalentonaron a Díaz, que rompió otro molde, el de la cautela, en las declaraciones. "Nos gusta el rótulo de candidatos. Tenemos que pelear arriba porque para eso preparamos el equipo. Ya agarraron el sistema táctico, la mentalidad. Lo más importante es cómo están ellos. Nos preparamos de la mejor manera en todo sentido. Duermo tranquilo porque el equipo me da tranquilidad".
Ramón Díaz se potencia en Núñez y la presión parece toda absorbida por el entrenador. "Los tiempos cambiaron. Los jugadores, también. Lo que no queremos perder es el estilo. Jugar en el Monumental para los rivales tiene que ser diferente por lo que proponés. Por eso a Estudiantes vamos a atacarlo desde el primer momento", dijo.
Por supuesto que aún falta un trecho hasta el estado ideal. Ramón también lo reconoce. "Me gustaría mejorar de mitad de cancha en adelante. Hablé con Trezeguet [David], con Mora [Rodrigo], con todos los atacantes. Hay cosas para mejorar, y hay que ser contundentes. David tuvo ocasiones y las tiró afuera y Mora, también". Palabra por palabra, fue el discurso del optimismo.



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