Bettini sigue como embajador en España y podría mediar entre el Gobierno y Repsol

Cristina lo confirmó como representante argentino en ese país, donde tiene una histórica relación con la reina Sofía y los principales capitales del país. Pero ahora deberá lidiar con la embestida del Gobierno contra YPF. El presidente de Repsol vino al país y quiere ver a Cristina.
Antes de fin de año y cuando ya había anunciado que se sometería a una intervención quirúrgica por una afección en la glándula tiroides, Cristina Kichner ratificó a Carlos Bettini como embajador en España, con lo que desterró los rumores de su desembarco en el Gabinete.

Las versiones comenzaron a correr tras la muerte de Néstor Kirchner y se sustentaban en la buena relación que Cristina mantiene con su coterráneo y ex dirigente de Montoneros.

Pero quedaron en el olvido con la conformación del nuevo Gabinete y el decreto 311 del 29 de diciembre, que nombró a partir del 11 de diciembre a Bettini como “embajador extraordinario y plenipotenciario de la república ante el reino de España”. La disposición fue publicada en el Boletín Oficial el 10 de enero.

Bettini ocupa ese cargo desde el 6 de agosto de 2004 por decisión de Kirchner e idea de Cristina. Fue uno de los nombramientos más polémicos del ex presidente, debido a los antecedentes que el platense había dejado en la gestión de la Alianza.

En esos años fue el principal lobbista de los capitales en el país, a partir de su buena relación con el entonces procurador general de la Corte, Nicolás Becerra, de quien fue asesor directo, como todavía dice su currículum.

Su tarea de aquellos años quedó manchada por la denuncia de Patricia Bullrich, quien, según su propio relato, el 20 de diciembre de 1999, cuando era secretaria de asuntos penitenciarios, lo recibió en su despacho y recibió una oferta para habilitar a la empresa Dycassa a construir cárceles en el país.

Bullrich lo denunció en la flamante oficina anticorrupción donde jamás se hicieron eco de sus palabras. “En aquella época tenía más poder. Fue su apogeo y el momento de mayor concentración de capitales españoles”, recordó a LPO un dirigente que lo conoce de sus épocas juveniles.

La clave de Bettini es su estrecha relación con la reina Sofía de Grecia, custodia junto a su marido el Rey Juan carlos de los intereses de los capitales de España, donde el ahora embajador está radicado desde hace tres décadas.

También desarrolló un vínculo con Felipe González, líder del socialismo español que ahora perdió en manos del Partido Popular. Trabajó gracias a los contactos del socialista en la Defensoría del Pueblo española. Antes fue abogado de Isabel Perón, quien había forjado una sólida amistad con la madre de Bettini, Marta Francese, quien se exilió en España junto a su hijo en 1977, luego que la dictadura asesinara a su hermana, su padre, su abuela y su cuñado en La Plata. Ciudad en la que se hizo amigo de Cristina en sus épocas de estudiantes universitarios.

En estos años su trabajo se hizo notar: ninguna de las empresas españolas que desembarcaron en los noventa sufrió el acoso del Gobierno para dejar el país, tal como ocurrió con capitales franceses, americanos e italianos.

La derrota del Psoe no le restó peso a Bettini en España, donde se mueve en las huestes del poder permanente de la realeza. Aunque la embestida de la presidenta a Repsol – YPF si le agregó una tarea impensada: lidiar entre su amiga y jefa de Estado.

Cristina acusó a las petroleras de limitar la inversión y luego comenzaron los rumores sobre una estatización de la compañía. Durante su operación, el Gobierno ya había tenido un cruce público con Enrique y Sebastián Eskenazi, líderes del Grupo Petersen, accionistas minoritarios de YPF.

Las versiones provocaron el inmediato viaje al país de Antonio Brufau, presidente de Repsol, socia de la compañía, quien la semana próxima quiere ver a Cristina.

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