Desde la Alcaidía de La Plata, donde está detenido, asegura que “no la mató” y que la acusación es un vuelto de la Policía. Dice que no conocía a la víctima ni a sus padres.
Bermúdez, que es uruguayo y vive en el país desde 1976, habla por primera vez desde la cárcel y se defiende de la acusación que pesa en su contra. Desde el lunes último –día que el juez de Garantías Alfredo Meade dictó la prisión preventiva– está procesado como autor material del homicidio de la nena.
En la Alcaidía Roberto Pettinato de La Plata, donde se encuentra detenido, repite una y otra vez que es “inocente” y dice que está preso porque tenía problemas con la Policía. “Me acusan porque no arreglé con la Policía, y porque con alguien tenían que empezar.”
—¿Por qué cree que lo acusan?
—Porque un testigo de identidad reservada dice que escuchó en el barrio que a Hugo se le fue la mano. A mí me detienen por un encubrimiento agravado, pero la Policía me fue a buscar por una pelea.
—En la causa hay pruebas de ADN que lo comprometen...
—Sí, pero las encontraron en un atizador en la casa Cellini 4085, que es mi casa. Porque antes yo vivía ahí y ahora es la casa de mi suegra. ¿Cómo no van a encontrar mi ADN si yo viví un año ahí? También dicen que vieron mi camioneta por el barrio. Claro, ¿cómo no la van a ver si siempre estuve en el barrio?
—¿Conoce a Carola Labrador, la mamá de Candela?
—No, yo nunca la vi. Sólo en la televisión. No la conozco ni de Villa Tesei.
—¿Y a su papá, Alfredo Rodríguez?
—Tampoco. No hay nada que nos vincule. En los teléfonos de ellos no aparece ni una llamada mía.
—¿Conoce a alguno de los detenidos?
—A ninguno, a ninguno.
—¿Cómo explica que encontraron rastros de su ADN en las casas de Gabriel Gómez, Guillermo López y Alberto Espínola y en una camioneta que sería del prófugo Leonardo Jara?
—No los conozco. Entonces ¿cómo va a aparecer mi ADN en sus casas? Yo no sé dónde viven ni quiénes son.
—¿Qué hizo durante la semana que Candela estuvo desaparecida?
—Yo estaba en el Jumbo de Morón comiendo con mi mujer, su hija y unas amigas de mi esposa. Yo ya dije que pidan las filmaciones. Después, el día que apareció la chica, no me acuerdo. Mi señora me dice que estaba en casa y que el día anterior llevé a una nena al hospital. Juro por mi vida que no tengo absolutamente nada que ver con esto.
—Pero la acusación contra usted es la más grave que tiene el Código Penal…
—¿Por qué la voy a matar? Si yo no la conocía a la criatura. ¿Por qué alguien me va a decir andá a matar a esa criatura? Yo tengo hijos; nunca haría una cosa así. Yo tengo antecedentes por robo y en un tiempo tuve una causa. Ahora que vamos a hablar, vamos a hablar y, si se pudre, se pudre. Yo creo que todo viene por una causa que tenía en Capital Federal del año 2008. En esa causa tenía pedido de captura porque me fui, porque no quería quedar detenido. Un tiempo después, cuando estaba en la calle en Tesei, viene un patrullero y me corre. Yo me voy y al poco tiempo me detienen. Pero después arreglé y salí.
—¿Qué arregló?
—Yo tenía pedido de captura. Sé que con esto que voy a decir me perjudica, pero quiero mi libertad porque ellos me están hundiendo. Prefiero quedar mal con la Policía, pero salvarme yo. Le cuento: a mí me llevaron a la comisaría, le digo al comisario que tenía una captura y le pregunto: “¿Cuánto vale mi libertad?” Vale tanto, me dice. Yo le consigo la plata y entonces me dejaron salir. Al poco tiempo me vuelve a correr el mismo jefe que iba en un Focus. Yo, en aquella época, tenía una Saveiro. Me corre pero no me puede agarrar. Entonces lo llamo y al día siguiente le llevo la plata a una estación de servicio. A los pocos días me vuelven a parar. Me agarran y me dicen: “Y Bermúdez, ¿vas a arreglar?” Justo en esos días mi abogado me había conseguido la libertad, entonces yo le digo que no tengo nada que arreglar porque no tengo por qué pagarles porque estaba en libertad.
—Si usted dice que no tiene nada que ver, ¿por qué cree que lo acusan?
—Porque a alguien tienen que meter preso, y ¿quién mejor que yo, que tiene estos antecedentes, estos problemas y me conoce del barrio para meterme preso?
—¿Qué problemas tiene?
—Los problemas que tenía con la Policía; que nos les pagaba más.
—Uno de los testigos que declara en su contra es su ex suegra. Dice que usted era una persona violenta...
—¿Qué puede decir ella? ¿Qué tuvimos relaciones sexuales? Yo a ella nunca la maltraté. De violencia no tengo antecedentes.
—En los allanamientos encontraron un chip que fue usado en un teléfono suyo y en uno de Héctor Moreyra, acusado de ser el autor material.
—Eso no puede ser. Al chip lo pusieron ellos. Yo no lo conozco a él, para que voy a mentir.
—¿Qué cree que fue lo qué pasó con Candela?
—Creo que fue un problema con el padre o con la madre. Yo no los culpo a ellos. Porque de verdad les mando mi pesar porque le mataron una criatura y lamento en el alma que le haya sucedido. Si yo supiera algo, lo diría.
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