Berlusconi quedó en la cuerda floja tras perder la mayoría parlamentaria

"Decidamos enseguida qué hacer", dijo Berlusconi, que está reunido con su circulo íntimo; el Congreso aprobó el presupuesto con más abstenciones que votos

ROMA.- La situación del primer ministro Silvio Berlusconi entró en un callejón peligroso que podría terminar en las próximas horas con su gobierno, dependiendo del resultado que arroje la moción de confianza a la que se enfrenta hoy el Cavaliere en el Congreso italiano.

Sin embargo, la situación se agravó aún más esta mañana, después de que el líder del partido Liga Norte, Umberto Bossi, principal aliado en el gobierno del primer ministro italiano, le pidiera al Cavaliere que "se haga a un lado".

Tras las palabras del líder de la Liga Norte, el parlamentario del Partido Demócrata, Paolo Gentiloni se apresuró a pedir la dimisión de Berlusconi. "Después de las declaraciones de Bossi a Berlusconi no le queda más que dimitir. Ni siquiera la Liga lo sostiene más en el rol de presidente del Consejo. Debería actuar inmediatamente", dijo Gentiloni.

Si bien últimamente ha sobrevivido al filo de la navaja en diversas oportunidades en el Parlamento, hoy sí podría caer en una votación de confianza que tendrá lugar en la Cámara de Diputados.

Allí, luego de una catarata de diputados oficialistas que se pasaron en los últimos días a la oposición, descontentos con la parálisis del Ejecutivo, Berlusconi sólo contaría con 314 legisladores de un total de 630, lo que significa que ya no tendría los números para seguir gobernando. "Quiero ver a la cara quién intenta traicionarme", desafió Berlusconi en diálogo con el diario Libero, afín a su gobierno.

De todos modos, como en Italia nada es seguro y en estos casos la matemática no suele ser una ciencia exacta, nadie se atrevía a apostar sobre una caída del Cavaliere. Sin embargo, de perder la votación, a Berlusconi no le quedaría otra opción que presentarle la renuncia al presidente, Giorgio Napolitano.

Al mismo tiempo que Bossi pedía al primer ministro que se hiciese a un lado, los partidos de la oposición anunciaban que habían acordado estar presentes en la Cámara de Diputados, pero no votar, una decisión que podría favorecer el propio Berlusconi.

Berlusconi, de 75 años, ya tenía su popularidad por el piso debido a diversos escándalos de mujeres y de corrupción. A eso se sumó ahora su total falta de credibilidad para poner en marcha urgentes e irreversibles medidas anticrisis.

Todo esto sucede en una Italia sumida en un caos político, donde el propio Berlusconi debió desmentir los rumores de una inminente renuncia , versión que hizo repuntar las bolsas de todo el mundo en la jornada de ayer.

Italia, la tercera economía de la zona euro, se encuentra desde hace semanas en el centro de una tormenta financiera que amenaza con hundirla en el mismo torbellino que a Grecia. Por ello, la versión de que Berlusconi está pensando en dar un paso al costado fue considerada verosímil.

Al insistente reclamo de una renuncia de parte de la oposición de centroizquierda, últimamente se han sumado prácticamente todos los sectores de la sociedad: industriales, sindicatos, la Iglesia, intelectuales y el establishment..

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