Berlusconi ahora no quiere anticipar las elecciones

Berlusconi ahora no quiere anticipar las elecciones
Después de tantas amenazas de forzar las elecciones generales anticipadas como respuesta a la rotura política de su ex socio político Gianfranco Fini, presidente de la Cámara de Diputados, el primer ministro Silvio Berlusconi terminó ayer de cambiar de opinión y anunció que su gobierno sobrevivirá y se mantendrá en el poder hasta 2013 , cuando concluirá el mandato natural del actual Parlamento.
“A fines de este mes me presentaré con un programa de cinco puntos en la Cámara y ganaremos el voto de confianza con una amplia mayoría”, dijo Berlusconi, aclamado por una multitud de jóvenes del PDL, su partido, en una fiesta cerca de Roma.

La decisión de Fini de romper y formar un grupo parlamentario aparte dejó sin mayoría a Berlusconi y a su actual único aliado, Umberto Bossi, líder indiscutido de la Liga Norte, muy fuerte en las ricas regiones septentrionales italianas.

Fini y los suyos, que han formado Futuro y Libertad con grupos de diputados y senadores indipendientes del PDL, avisaron que darán al gobierno Berlusconi el voto de confianza porque siguen formando parte de la mayoría de centro derecha, incluso con ministros y subsecretarios del Ejecutivo, que no renunciaron aunque están con Fini.

Bossi y la Liga Norte siguen a favor de forzar las elecciones generales anticipada s porque creen que quitarán una buena masa de votos a su aliado Berlusconi en Lombardía, Véneto, Piamonte y otras regiones del norte italiano.

Pero Bossi debió ceder a la decisión de Berlusconi (“él es el líder”, afirmó) de evitar los muchos riesgos de un “crack”. En Italia rige un sistema parlamentario: son las Cámaras las que ponen y quitan a los gobiernos.

Roberto Maroni, el ministro del Interior, dijo ayer por televisión que la Liga cree que “antes que hacer sobrevivir a gobiernitos fáciles de chantajear, es mejor que el pueblo decida en las urnas”.

Los líderes liguistas creen que el Ejecutivo de Berlusconi no sobrevivirá en el corto o mediano plazo a un deterioro político que le será fatal, aunque triunfe en uno o más votos de confianza parlamentarios.

En las últimas dos semanas, Berlusconi inició una campaña de “shopping” de diputados y senadores que pertenecen a grupos pequeños para obtener sus votos.

Con ellos el primer ministro espera alcanzar la mayoría fatídica de 316 votos que necesita en la Cámara de Diputados, sin depender de los sufragios de los parlamentarios “finianos”.

Berlusconi teme que la alianza de Gianfranco Fini con los centristas católicos de Pierferdinando Casini y del ex alcalde de centroizquierda de Roma Francesco Rutelli, más sectores importantes del mundo empresario y de la Iglesia, hagan volar sobre todo en el sur un nuevo Tercer Polo que podría quitarle la mayoría en el Senado.

Pero las elecciones anticipadas castigarían también duramente el prestigio de Italia en los mercados internacionales, en un momento de crisis global.

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