Los empresarios se ajustan el cinturón; indignación con Grecia
No sólo no nota en su facturación mensual el crecimiento de la actividad económica alemana (2,2% en el segundo trimestre del año, comparado con el 0,5% del trimestre anterior) sino que muchos de sus pasajeros discuten con él y culpan a su país de la ola de austeridad sin fin que golpea a Europa, con bajas en el consumo personal y enormes recortes del gasto del Estado.
"¿Cómo Grecia, que representa el 2% de la economía de la Unión Europea, puede causar tanto daño?", se pregunta ante LA NACION el taxista, indignado ante las quejas de los alemanes que le reprochan constantemente que ese país haya "maquillado" sus números de déficit para ingresar en la zona del euro, algo que, según ellos, está provocando que tengan que ajustarse el cinturón.
Para Karl Brenke, economista del Instituto Alemán de Investigación Económica (DIW, por sus siglas en alemán), una posible respuesta a esa pregunta es que Grecia "es un síntoma" de una enfermedad más grande que estaría afectando a la UE, especialmente en países como España, Portugal e Irlanda.
"La única opción es equilibrar la competitividad de estas economías", afirmó Brenke a LA NACION. En otras palabras, estabilizarlas por medio de duros planes de ajuste y, en el caso que sea necesario, como ocurrió con Grecia, por medio de salvatajes financieros, entre otras reformas.
Cualquiera que sea el camino que definitivamente se tome, se sabe que afectará el bolsillo de los europeos en general, y posiblemente los recursos del Estado alemán, que ya destinó ingentes fondos públicos al salvataje financiero de Grecia, en medio de una ola de críticas de la población.
Esto significa, entre otras cosas, menos gasto en turismo (lo que lastima mucho a Grecia y a España), menos toma de créditos inmobiliarios (lo que afecta directamente a la construcción, la causa principal del crecimiento de España e Irlanda en los últimos años), y, sobre todas las cosas, un aumento del malestar social, con más medidas de fuerza y movilizaciones contra los ajustes del Estado en todos los países de la Unión Europea.
Efectos
Si bien las cifras del crecimiento alemán fueron recibidas como un soplo de aire fresco en la UE, lo cierto es que también aquí se sienten los efectos de la ola de austeridad.
En el caso de Sebastian Wagner, un joven diseñador e impresor de 33 años, fundador de la compañía de diseño Web y papelería Pony Pedro, la tendencia determinó que actualmente su demanda de trabajo se haya reducido a la mitad respecto de 2008. "Algunos clientes nos dicen que es un mal año y que están ahorrando", explica, en el coqueto local de su firma, ubicado en el barrio berlinés de Mitte.
Su reacción fue andar más en bicicleta para evitar gastos en transporte, y reducir al máximo posible el desembolso de dinero.
"No puedo estar enojado por la situación, porque no es mi culpa", afirma Wagner, casado y padre de una hija pequeña.
Lo que sí le molesta es la dificultad para cobrar los trabajos ya realizados, que experimenta pese a que conoce a sus clientes y normalmente confía en ellos. Aquí, según dijo el emprendedor, es normal esperar 14 días antes de reclamar el cobro de un trabajo.
"De 14 días pasamos a cobrar en ocho semanas en algunos casos. Y todo el tiempo hay que llamar para reclamar. Es muy desgastante: tenemos el dinero en algún lado pero no sale nada del cajero automático", señala, con un dejo de ironía.
Lo sorprendente es que esta tendencia se da en un momento en el que el valor del euro se recupera ante el dólar, en virtud de que el gobierno de Estados Unidos está buscando una reducción de la cotización de su moneda para aumentar la competitividad, reducir el desempleo y protegerse del subvaluado yuan chino, en un fenómeno que el ministro de Economía de Brasil, Guido Mantega, bautizó como "guerra de divisas".
Pero si la tendencia se mantiene afectaría a las exportaciones de Alemania, el motor del crecimiento de este país, y también a la competitividad de las economías de la UE que quedaron maltrechas tras el estallido de la debacle económica con la quiebra de Lehman Brothers.
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