El Senado cerró en la madrugada del jueves el debate legislativo sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo. Pero sus efectos se siguieron sintiendo con mucha fuerza en el interior de la Iglesia Católica, en donde se desataron veladas acusaciones cruzadas y algunos pases de factura por los “errores cometidos” en la estrategia para evitar que la ley se sancionara.
También le atribuyen “falta de persuasión ante los legisladores” oficialistas y opositores, ya que ninguno de ellos se vio seducido por el discurso de la Iglesia.
Los detractores de Bergoglio le endilgan también una alta cuota de responsabilidad por el “tono condenatorio” en la carta enviada a las monjas carmelitas. “Produjo un efecto contrario en la opinión pública”, sentencia un miembro de la Conferencia Episcopal. “¿Será por eso que los senadores Reutemann y Romero no se quedaron ni siquiera para votar en contra?”, se preguntan dos autoridades.
“Cuando el proyecto del matrimonio homosexual ya era casi un hecho, el ala de Bergoglio apuntó a la unión civil, a través de los senadores más cercanos. Creyeron que era una salida concreta sin pensar en otro plan”, explica un kirchnerista que suele hablar seguido con los obispos.
El más amplio. Pero no todos son cuestionamientos hacia Bergoglio. “El cardenal es el más amplio de mente de todos los obispos. La carta a las monjas fue un movimiento pensado. Le cerró así el paso a la derecha parlanchina que amenazaba con liderar la protesta contra el proyecto dentro de la Iglesia”, revela un sacerdote.
Es que el obispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, señalado como uno de los más conservadores dentro de la estructura eclesiástica, fue quien con mayor intensidad cuestionó en un principio el proyecto impulsado por la Casa Rosada.
Uno de los interrogantes mayores es si el Vaticano cuestionará a Bergoglio porque la Argentina se transformó en el primer país latinoamericano con matrimonio homosexual. “No va a pasar nada. El cardenal se jugó todo. Por ejemplo, en Europa los obispos marcharon contra el aborto y la ley salió. No hubo represalias para nadie”, sostiene un sacerdote.
Estos temas resurgirán el año próximo, cuando se elijan nuevas autoridades en la cúpula de la Iglesia. Según los analistas, Bergoglio ya no puede ser designado nuevamente pero podría ostentar un cargo secundario dentro de la estructura piramidal del clero. Otros señalan que como el cardenal cumplirá 75 años podría acogerse al beneficio jubilatorio. Pero en realidad todavía nadie sabe qué hará.


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