Berazategui, en lucha contra Edesur

Vecinos denuncian muertes y enfermedades, que estarían ligadas al PCB de los transformadores de energía eléctrica de la compañía
"El barrio cambió muchísimo. Hay mucha gente enferma de cáncer, muchos trasplantados, mucha gente que está haciendo quimioterapia y mucha gente que murió y se sigue muriendo”, dijo a Hoy Sara Lazarte, vecina del barrio San Juan de Berazategui, un poblado que desde hace ocho años comenzó a padecer una seguidilla de muertes y enfermedades.

Los vecinos aseguran que la causa de tanta tragedia es el líquido refrigerante bifenilos policlorados (PCB), que alguna vez tuvieron los transformadores del barrio y el actual cableado de alta tensión que rodea las cerca de cincuenta manzanas del San Juan.

Corría el año 2002, y los habitantes comenzaron a notar que el barrio se iba enfermando de distintos tipos de cáncer.

Como el número de casos crecía, realizaron un mapa de los casos; y descubrieron que todos tenían un denominador común: los transformadores de Edesur presuntamente rellenos con PCB.

Las muertes treparon a 78. “Pero hay más. No volví a actualizar el mapa”, aseguró Sara.

Si bien Edesur cambió los transformadores, los vecinos afirman que siguen explotando y contaminando. “Además está el cableado que pedimos que deje de ser por aire, así deja de eliminar toxinas nocivas para la salud”, dijo Sara, cuyo hijo adolescente enfermó de leucemia.

“Elevemos el reclamo a la Justicia pero para probar que el PCB provocaba el cáncer, el juez nos pedía tres pruebas de PCB en sangre. Hace unos años costaban cerca de $ 400. Algo imposible de costear para una persona que está haciendo un tratamiento por cáncer”, indicó.

Por su parte, la compañía asegura que lleva adelante una política de eliminación de PCB, aunque las dudas persisten. “En 2001, Edesur eliminó más del 99,5% del PCB existente en sus equipos para su disposición final, reduciendo significativamente el pasivo ambiental heredado”, afirma.

La normativa estableció 2010 como plazo final para el retiro de la red de los equipos contaminados con ese líquido refrigerante.

Pero, más allá de esa política, los vecinos padecen las secuelas que les dejó años de respirar “aire contaminado”.

“Pedimos que mejoren las cosas, que saquen ese cableado. No pedimos que nos paguen el costo por las enfermedades, no pido que me devuelvan el dinero que gasté en el tratamiento de mi hijo”, concluyó.

La historia para impedir la llegada de una subestación eléctrica

A pocas cuadras del barrio San Juan, en pleno casco céntrico de Berazategui, un grupo de vecinos reunidos en asamblea lucha desde hace más de cinco años contra la instalación de una subestación eléctrica en 145 y 21.

A principios del año 2005, algunos vecinos se dieron cuenta de que los cables que estaban instalando frente a sus casas eran cables de alta tensión que alimentarían una futura subestación. Desde ese momento llevan adelante una resistencia pacífica pero activa contra la contaminación.

Aseguran que esa obra provocaría más contaminación y que el campo electromagnético generaría efectos nocivos sobre la salud a largo plazo.

“Pedimos que la subestación se traslade fuera del casco céntrico hacia una zona más despoblada “, dijo a Hoy, Isabel Palacios, integrante de la Asamblea Vecinos Autoconvocados por el Traslado de la Subestación.

Incluso, el intendente Juan José Mussi presentó el decreto nº 1207, el cual impedía la realización de las obras, pero un fallo de la Justicia Federal suspendió ese decreto y éstas continuaron.

Los vecinos presentaron recursos de amparo, pero salieron desfavorables. “Eso es porque en la legislación argentina aún rigen normas que permiten índices de emisiones de electromagnetismo hasta 300% más elevados que lo adoptado en muchos países de Europa”.

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