Quejas de los usuarios por el mal estado de la autovía
Los que van hacia la Costa Atlántica e ingresan por el acceso de la calle 14, ya tienen en la curva de ingreso un muestrario de lo que vendrá, porque el asfalto está destruido y deben maniobrar -a veces en forma peligrosa- para esquivar los baches. Ya en la recta hacia el peaje de Hudson, los pozos se perciben en la mano derecha, debiendo los automovilistas -donde está permitido llegar a 100 km de velocidad máxima- haber maniobras elusivas para esquivarlos.
Además de este inaceptable y peligroso estado de la calzada, las obras de ampliación y mejoras de la Autopista parecen nunca llegar. El ensanchamiento, la extensión y el tercer carril ya es una promesa añeja que jamás termina de concretarse, y el camino que une la Capital Federal con la provincial se muestra colapsado cada vez más. Lo que en un principio fue la llave del progreso para el Sur, hoy se caracteriza por las congestiones y accidentes que se producen continuamente sobre una traza que ya ha quedado obsoleta. Si esta situación no es percibida por Coviaries, al menos el OCCOVI -organismo encargado de controlarla- debería tomar debida nota y aplicar las cláusulas vigentes del contrato de concesión.
Comentá la nota