El Papa celebró los ritos de Semana Santa y no se refirió explícitamente a casos de pedofilia.
Pero su portavoz, el padre jesuita Federico Lombardi, dijo que "el Papa es un hombre de fe y considera (el escándalo) una prueba para él mismo y para la Iglesia", en unas declaraciones a la agencia norteamericana Associated Press.
En la basílica de San Juan de Letrán de Roma, sede del pontífice como obispo de la ciudad, Benedicto XVI celebró la misa de la Ultima Cena, durante la cual lavó los pies a doce ancianos curas. El Jueves Santo, al iniciarse el Triduo Pascual, recuerda el gesto de Jesús, que instituyó los sacramentos de la Eucaristía y del orden sacerdotal, en la que los curas renuevan sus promesas de pobreza, castidad y obediencia.
El lavado de los pies "es el gesto de humildad en el que se resume el servicio redentor de Jesús por la humanidad necesitada de purificación".
Unas horas antes, en la misa carismal celebrada en la basílica de San Pedro, el Papa recordó que Jesús "pese a ser cubierto de insultos no insultaba".
"Maltratado, no amenazaba con venganzas, sino que confiaba en aquel que juzga con justicia".
El pontífice dedicó una parte de su homilía a atacar el aborto, señalando que la ley que lo sanciona -por ejemplo en Italia- "no es una ley sino una injusticia".
Benedicto XVI lució un poco cansado pero firme pese a la jornada agotadora. Las celebraciones, que obligan a esfuerzos pesados al pontífice que cumplirá 83 años el viernes 16, continuarán esta noche con el Vía Crucis en el Coliseo, con las estaciones del Calvario; continuarán mañana sábado con la misa de Gallo y el domingo, Pascua de resurrección, con una celebración multitudinaria en plaza de San Pedro.
En Europa muchos obispos dedicaron el día a pedir perdón por los abusos sexuales denunciados en las últimas semanas.
Las ceremonias de mayor impacto se celebraron en Viena. En la catedral del primado de Austria, el cardenal Christian Schoenborn presidió el miércoles una misa en la que ante tres mil fieles varias víctimas de los curas pedófilos contaron sus desgracias. Schoenborn reconoció las culpas de la Iglesia y dijo que la misa se celebraba "bajo el signo del arrepentimiento".
"Gracias por romper vuestro silencio", dijo el arzobispo de Austria a las víctimas. "Mucho ha salido a la luz y resta tanto por hacer".
A su vez, los obispos suizos declararon su remordimiento porque habían subestimado la gravedad del fenómeno e invitaron a las víctimas a presentar denuncias penales".
En Alemania, el episcopado puso a disposición líneas telefónicas para hacer denuncias sobre abusos sexuales y recibió una avalancha de 4.500 llamadas.
Pero los obispos europeos defendieron también al Papa, afirmando que son injustos "los ataques generalizados" contra Benedicto XVI, que ha demostrado una firme voluntad de terminar con el fenómeno de los curas pedófilos que sofoca a la Iglesia.
Benedicto XVI dijo ayer en la misa en San Pedro que "los sacerdotes estamos llamados a oponernos a la violencia".


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