LAS BREÑAS, (Agencia). Cuando se pensaba que sería imposible una lluvia en el mes de agosto y más en el día 17, ayer a las 20 la bendición de una precipitación de cien milímetros llegó a Las Breñas y su zona rural generalizada en todo el departamento 9 de julio desde Pampa Las Flores al este hasta El Estero en el oeste; desde Pampa Sommer al sur hasta Pampa Leguizamón al norte.
La situación – aunque aguantada estoicamente y tratando de ponerle buena cara a una sequía que se extendía desde el 13 de abril en que llovió en esta ciudad 55 milímetros – después de cuatro meses en los que no cayera una sola gota, se volvía insostenible. Las napas freáticas se retiraban y cada día que transcurría eran más los pozos que se secaban en la zona rural, y en la planta urbana el impacto se sentía en el suministro de agua por la por la Cooperativa de provisión de la misma y Servicios Públicos Las Breñas Limitada que había reducido el flujo acuífero llegando a los 600 mil litros por día y valiéndose para ello del agua de su reservorio más los distintos pozos de donde se sirve. Con esta lluvia y a través de los canales colectores una buena masa acuífera ingresó a la represa lo que alivia sustancialmente el servicio.
Muy difícil era la situación de la ganadería debido a la falta total de pastos y la necesidad de recurrir a fardos y rollos de forrajes para mantener a la hacienda. Esto se reflejaba en el estado de ánimo de los productores y la respuesta por ejemplo al último remate organizado días pasados por la Sociedad Rural Regional del Oeste Chaqueño con la cabaña La Morocha cuyas ofertas y ventas fueron limitadas y reservadas con la salida de algunos lotes cuando en remates de años anteriores para esta misma fecha se vendieron todos los animales traídos a Las Breñas.
En el sector agrícola los plantadores de girasol a partir del 15 de julio hasta el 10 de agosto habían sembrado unas tres mil setecientas hectáreas, dos mil quinientas de siembra convencional para asegurarse la escasa humedad del perfil y otras mil doscientos de directa. Ahora con esta lluvia se estima que el área sembrada con este oleaginoso estará en las treinta mil hectáreas. Unas seiscientas hectáreas de cártamo habían aguantado bien al igual que las cinco mil de trigo que ya comenzaba a sentir el efecto de la sequía apareciéndoles manchones insalvables.
El agua caída
Los registros de lluvia rondan los cien milímetros con pequeñas variaciones: 90 en la planta urbana; 80 en Pampa Suárez: 93 en Pampa Sommer; 105 Santa Elena; 90 en La Curva de Novoa, y así en todo el departamento 9 de Julio.
El estado de ánimo de los productores agropecuarios como de los comerciantes que ya habían comenzado a acusar la crisis de la sequía y los vecinos en general ha cambiado notoriamente y el optimismo y la esperanza han renacido porque una lluvia en agosto es además de una bendición del cielo, un singular indicador de prosperidad.
El agua caída además limpió y purificó la atmósfera breñense que a nivel de su planta urbana se había tornado asfixiante particularmente por la polución que producen la desmotadora de algodón ubicada al lado del Centro de Educación Física 5 y ahora los silos cargadores de granos de Colono Compañía Logística del Norte S.A en el predio del ferrocarril.
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