En dos meses más estaría funcionando el primer Centro de Atención Primaria de la Salud del barrio Bella Vista Sur. Allí viven unas 300 familias que hoy luchan por acceder al gas y bajar el costo del agua. Ellos tienen medidores y pagan un promedio de 600 pesos por este vital servicio.
“Estuvo hace dos semanas la secretaria de Desarrollo Social, Rosa González, acompañada por subsecretarias y evaluaron la situación. Les propusimos que dos enfermeras que hoy viven en el barrio y trabajan en otros Centros de Atención sean derivadas y ofrecimos la sede antigua del barrio para que sea remodelada. Además, el instrumental de la sala ya lo tenemos porque fue una de las cuestiones que resolvimos a través del Presupuesto Participativo”, indicó el vecinalista.
Mediante este programa también consiguieron fondos para avanzar en la construcción del salón de usos múltiples de la vecinal, mientras en una segunda etapa avanzarán en la construcción de un playón deportivo.
En el marco de la política de urbanización del barrio también se hacen gestiones para conseguir tierras para construir una plaza en el centro.
SIN GAS
Bella Vista es una zona suburbana a la que se ingresa después de recorrer avenida Chile hasta el final y pasar la denominada “Fracción 14”, a unos 2 kilómetros del barrio Abel Amaya.
“Por la misma ubicación somos un barrio casi invisible; por eso estamos trabajando para solucionar problemas que no se ven a simple vista. Hoy el mayor problema de los vecinos es la falta de gas. Camuzzi ya anunció que no va a invertir en infraestructura y se necesita una planta reguladora de 6 millones de pesos que obviamente los vecinos no pueden pagar; por eso ahora estamos buscando ayuda para conseguir el financiamiento de la obra”, indicó Villagra.
Hoy la calefacción de las viviendas se realiza con gas envasado, leña y radiadores eléctricos. “Ayer cerca de 35 vecinos estaban haciendo cola para comprar las garrafas subsidiadas por el gobierno, que son las más chicas que salen 14 pesos, pero la distribuidora no las vende; entonces hay desabastecimiento. El tubo más grande sale 180 pesos y obviamente no los pueden pagar. Para una familia esto es muy costoso”, expresó el vecinalista.
Por eso las familias que están por debajo de la línea de pobreza pueden buscar leña, querosene y tickets para la carga de gas que da el municipio, pero en realidad el problema lo tienen todos los habitantes del sector.
“A estos costos hay que sumarle el del agua. Hoy somos el único barrio donde se mide el agua y pedimos a la Cooperativa que revise el funcionamiento de los medidores porque se paga un promedio de 500, 600 pesos, además de los 500 pesos de luz. Nos dijeron que lo van a hacer pero la verdad es que la Cooperativa tiene sus tiempos que no son los de la gente”, dijo el vecinalista.
En este marco, también se pide a la SCPL incrementar el alumbrado público. “Hoy tenemos una luminaria por cuadra y queremos llevarlas a una cada 60 metros. Lo que queda claro es que estamos pidiendo cuestiones muy básicas, cosas que para muchos comodorenses hoy son naturales”, concluyó el vecinalista.

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