La oposición dice que es una crisis fruto de la falta de gestión, mientras que el Gobierno sostiene que el caso del bebé muerto en Lavalle es una desgracia y un caso puntual.
En el fondo, un médico señalado por los funcionarios del área como responsable, Antonio Salido, que fue funcionario de los gobiernos de Roberto Iglesias y Julio Cobos, amén de haberse presentado dos veces como candidato a intendente de Lavalle por la UCR.
Así, la reunión secreta de la que participaron los senadores de la comisión de Salud, el ministro del área -Juan Carlos Behler- y todo el equipo que lo acompaña en la gestión atravesó momentos tensos, aunque ante la prensa el ministro buscó bajarle el perfil: "Me han parecido muy interesantes todas las preguntas que han hecho todos los legisladores, inclusive las preguntas finales y la síntesis del senador (Armando) Camerucci". Este último es el presidente de la bancada radical, con quién Behler ha tenido más de una rencilla.
Algunos funcionarios del ministerio, presentes en el encuentro, señalaron por lo bajo que "daba la impresión de que lo estaban defendiendo a Salido". Evidentemente, Behler interpretó la reunión en esos términos porque en sus declaraciones posteriores dijo que "hemos expresado que no hay ninguna intencionalidad personal con nadie. Nos manejamos con la historia clínica, que es un documento público y debemos respetar lo que consta en ella. Lo único que hemos hecho es repetir lo que consta en la historia clínica".
El discurso es distinto al que viene esgrimiendo desde que se dio a conocer el caso de la mujer de 20 años que parió un feto muerto en una ambulancia camino al hospital Lagomaggiore, y que ratificó a su vuelta de Europa, el viernes de la semana pasada, cuando dijo que Salido ni siquiera se había levantado a atender a la parturienta que venía derivada del centro de salud de Costa de Araujo y estaba en trabajo de parto.
"Salido dijo que tiene testigos de que la atendió, que el director del hospital Sícoli nunca habló con él y que aún no ha sido citado a declarar en la investigación que se lleva adelante", contó el senador Ernesto Corvalán (PD), quizá el único moderado en el tema. El mismo legislador dijo que "es una irresponsabilidad del gobernador salir a atacar el recurso humano sanitario. Eso genera desconfianza en el sistema".
En este sentido, otro médico y senador no tan apasionado como Camerucci, Abel José (UCR), dijo que "la investigación está bien, pero no la condena social inmediata. No es serio salir a condenar socialmente al médico sin los resultados de la investigación, como hizo Behler por teléfono desde Europa en Canal 7".
José dio los motivos médicos por los que Salido decidió la derivación de la mujer: ante un parto prematuro corresponde "la derivación a un hospital capaz de salvar a un feto que aún no tiene maduración pulmonar. Necesitaba asistencia para respirar y en ese caso, correspondía el traslado al Lagomaggiore. La mujer ya ha tenido un aborto espontáneo y un embarazo a término con un bebé nacido muerto. Había que preservar la vida de la paciente y del chiquito. En la derivación de la médica de Costa de Araujo decía que se adelantaba el parto, nunca sugirió siquiera que el feto estaba muerto".
Todos estos antecedentes médicos de la madre son el centro de los argumentos opositores para señalar que "ha fallado el sistema de salud", tal como dice Camerucci. Behler sostuvo que "es difícil hacerle el seguimiento a una mujer sin residencia fija".

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