Por Irina Hauser y Raúl Kollmann.El fiscal federal Jorge Di Lello pidió ayer una batería de medidas para avanzar en los dos aspectos centrales de la causa Ciccone.
Lo más probable es que los cheques de la Casa de Moneda hayan salido a nombre de Compañía Sudamericana de Valores, la actual razón social de Ciccone. Sin embargo, Di Lello cree que tal vez hayan derivado fondos hacia alguno de los socios, tal vez ocultos. El objetivo es determinar si hay alguien que se haya beneficiado con el levantamiento de la quiebra de la ex Ciccone. Por eso, Di Lello también pidió copias de la causa en el fuero comercial, donde se decretó y levantó la quiebra.
Aunque todavía Lijo no se pronunció sobre la validez de sus dichos, el testimonio de Laura Muñoz –ex esposa del titular de Ciccone, Alejandro Vandenbroele– sigue siendo una referencia en el expediente. La mujer dijo que Vandenbroele es testaferro del vicepresidente Amado Boudou, por lo cual se instaló la sospecha de que parte de Ciccone es propiedad del vicepresidente. Hasta ahora no se pudo probar ninguna relación entre Boudou y Vandenbroele, pero es pública la amistad de éste con José María Núñez Carmona y la relación de amigos y socios entre Núñez Carmona y Boudou. Di Lello busca evidencias o desmentidas en dos puntos: si Núñez Carmona es propietario o socio de The Old Fund, fondo controlante de Ciccone; y si el levantamiento de la quiebra de Ciccone fue irrazonable o irregular.
Hay otro aspecto de la pesquisa que tiene importancia y se relaciona con el movimiento de fondos. En el manejo de los aportes y dineros que requirió Ciccone para levantar la quiebra hubo operaciones reportadas como sospechosas. Por eso Di Lello pide la intervención de la Unidad Especial, que comanda Raúl Plee. Habrá que ver qué resuelve Lijo, que por lo general no es muy afecto a delegar pesquisas.




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