Batalla en el área petrolera de mayor riqueza

Mapuches quieren aportes para la comunidad. Rechazan método de remediación que utiliza YPF.
En el medio del patio donde se ubica el centro comunitario de los Kaxipayiñ se erige partido y apenas vivo el tronco de un sauce de más de un metro de diámetro. El árbol es como un documento para esta comunidad mapuche que ocupa unas 3.600 hectáreas del yacimiento de gas que le da nombre al paraje. Ellos están aquí desde hace mucho. El sauce lo plantaron los abuelos de Gabriel Cherqui, hace una punta de años cuando todo era campo, río y un par de aguadas. Ahora hay fierros y chapas, decenas de caminos, camiones, torres y dos enormes lagos (Mari Menuco y Los Barreales) inventados por el hombre o por hombres que nada tienen que ver con la familia de Gabriel. Es este el hombre clave de la comunidad, algo así como el chico malo, mucho se dice de él.

Gabriel es bravo. De lengua filosa. Y no se anda con chiquitas a la hora de reclamar (lo que sea) a las petroleras, o de criticar al gobernador e incluso impedirle que entre al territorio. Así, de un día para otro, los Kaxipayiñ pueden rebelarse, bloquear un camino, una ruta. O todo el yacimiento. Y Loma de la Lata no es cualquier yacimiento gasífero. Hasta hace algunos años fue el más rico de Latinoamérica. Pero empezó a desinflarse. Y cuando parecía encaminarse a una cuenta regresiva (igual sus volúmenes son todavía muy importantes) debajo de este suelo rojizo se ha revelado la existencia de una enorme formación geológica que contiene el equivalente a millones y millones de barriles de petróleo. Estamos arriba de Vaca Muerta ¿Cuánto representa en plata sólo esta porción que ocupan los Cherqui? Miles de millones, pues las tierras están sobre una de las ventanas más ricas de shale oil y de shale gas de Vaca Muerta. Y los Cherqui lo saben. Y prevén un avance feroz de máquinas y pozos que van a resistir. Este lugar guarda una tremenda riqueza. Y una gran contaminación.

"No nos oponemos a la extracción pero queremos que se haga bien y que tengan en cuenta lo que opinamos", dice el lonco José Luis Cherqui. Hace frío y todos estamos junto a una estufa con velas de cuarzo, eléctrica, en el salón comunitario. Suena increíble: aquí no hay gas natural.

"No les cobramos a las empresas pero queremos acuerdos y diálogo. Tenemos un acuerdo con la empresa Skanska donde ellos admiten que siendo nosotros originarios tienen que compartir 'un 10% sobre el beneficio de los proyectos de construcción que Skanska ejecute en sus territorios'", lee Gabriel el acuerdo que está enmarcado sobre una de las paredes del centro comunitario.

La respuesta de Cherqui es contradictoria (no cobran pero cobran) y tiene el antecedente del acuerdo con esa empresa y el aval del Foro Permanente de las Naciones Unidas, que indica que ante explotaciones de este tipo "los pueblos originarios participen en un pie de igualdad y con representación jurídica, en negociaciones sobre la forma de compartir beneficios". Fue con estos argumentos que hace un par de semanas, los expulsaron a la empresa de servicios San Antonio, que "no cumplió" con lo que la comunidad entiende debe colaborar. Luego de ese incidente, aseguran que restringirán la actividad de las empresas que trabajan para YPF, la concesionaria del yacimiento. La expulsión de San Antonio no fue gratuita. El ministro de Energía, Ambiente y Servicios Públicos Guillermo Coco encendió una mecha cuando afirmó que el problema con la comunidad es comercial y que cuando la cuestión comercial se soluciona, desaparecen los planteos culturales y ambientales.

"El ministro Coco habló de sacarse la careta, saquémonos la careta todos: sentado en esa mesa él ha venido haciendo lobby para que la remediación de Loma de la Lata se haga con las empresas que él dice y que son sus amigas", acusó Cherqui y agregó que "la forma que YPF y el ministro proponen para remediar sólo trae más contaminación y se hace en un lugar que no tiene ningún cuidado ni respeto por el medio ambiente. El ministro tiene dos caras y nosotros se las conocemos ¿Porqué le interesa tanto que trabajen acá las empresas que él dice", agrega Cherqui e invita a una visita por el centro de remediación de YPF (ver aparte).

"Esto no era un peladero, ese valle donde está el Mari Menuco era muy lindo con lugares muy verdes. Yo viví siempre en este lugar, estudié en las escuelas que se trajeron con las obras, primero en Los Barreales y después acá en (Planicie) Banderita, me faltó terminar séptimo, fui una semana nomás", recuerda el lonco de Kaxipayiñ. El término Kaxipayiñ hermana las palabras Catrupay y Panguinao. Hay explicaciones que tienen que ver con el grafemario y otras con la fonética. Demasiado complejas.

Con todo, lo que José Luis y Gabriel quieren dejar en claro es que son auténticamente una comunidad mapuche (algo que fue puesto en dudas alguna vez por el ex gobernador Felipe Sapag) y que han ocupado estas tierras desde hace muchos años, en el amanecer del siglo XX. Por eso, desde hace tiempo pelean por la titularidad de unas 6.000 hectáreas, una situación que ha tensado la relación con la provincia.

"Acá vivió la abuelita Florencia Catrupay, nieta del lonco Catriel y casada con Feliciano Cherqui", cuenta Gabriel, de 38 años, werken de una comunidad que vive junto al río Neuquén y muy cerca de los lagos. Así, al decir que estaban desde antes, están significando que quienes llegaron luego fueron los demás.

"Animales tenemos pocos porque es imposible la crianza, la contaminación está registrada y comprobada; es cierto que hemos conseguido cosas y que tenemos nuestras buenas casas pero eso no quita todo lo que la han hecho a nuestro territorio: tenemos gente enferma con cáncer de piel, cabritos que nacieron con dos cabezas, embarazos perdidos y Coco nos quiere obligar a hacer la remediación de una manera que se limpia en un lado y se contamina en el otro", explica Gabriel.

Los Kaxipayiñ admiten que han obtenido beneficios materiales de las empresas (desde la construcción de casas hasta la obtención el agua para riego) pero aclaran que es "mucho más lo que perdimos y lo que estamos perdiendo. Nos han querido correr y nos han reprimido con la policía. Lo cierto es que no vamos a dejar nuestro territorio y que más allá del abandono del Estado vamos a pelear por lo nuestro. Hay pruebas de que el río está contaminado y de que estamos contaminados", afirma Cherqui.

–¿Dicen que sos rico, que tenés empresas?

–Lo dirán quienes son ricos o tienen empresas. No es así, crío caballos cuarto de milla, bellacos, los quieren de todo el país.

–¿Y sólo te interesa la plata?

–Lo dirán quienes les interesa la plata.

–¿Cómo son los cuarto de milla, los bellacos?

–Salvajes, no se dejan amansar, corcovean hasta que te tiran.

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