Batalla naval

Por: José Luis Jacobo.

El tema está fuera de la agenda de los medios. No hay gomas quemadas, policías o prefectos preparados para algún choque eventual, ni declaraciones altisonantes de dirigentes gremiales, pero el puerto de Mar del Plata sigue en conflicto con una enorme lista de temas sin resolver.

La semana pasada, el gerente general del Consorcio Portuario, Walter Sivina, convocaba a reunión de directorio para tratar un listado de temas que incluyen: obra de desagüe pluvial en la Cuenca Arroyo del Barco 1° Etapa, y su impacto en el sector portuario; adjudicación del servicio de limpieza del espejo de agua del puerto; presentación a YPF (Gerencia Terminales y Puertos) por imposibilidad de ingreso de buque petrolero de 140 m de eslora; inicio de la obra de reparación de la red cloacal en la zona industrial del puerto, entre otros.

Estos cuatro ítems son reveladores del estado del puerto de nuestra ciudad. Eran diez puntos los que iban a ser tratados, aunque finalmente, por falta de quórum, la reunión debió postergarse; algo esperable, si se considera que Sivina carece de atribuciones para convocar al directorio y tratar estos delicados temas.

No elegí estos puntos al azar. Cada uno revela el cúmulo de mentiras y engaños a los que se ha abocado el Consorcio en estos años. Pretender tratar en reunión de directorio las implicancias del impacto de la obra en la cuenca Arroyo del Barco a libro cerrado es, cuando menos, audaz. Surgen de allí preguntas básicas: ¿fue realizado un estudio de impacto ambiental? Porque dar salida al caudal de agua que presupone semejante conducto arrastrando basura por miles o millones de metros cúbicos, plásticos, restos, chapas, etc., no implica obras puntuales. ¿O se piensa arrojar todo al espejo de agua sin más? Otro de los puntos revela que será el Consorcio Portuario el que pague una red de servicios cloacales de los que, por lo visto hoy, la estación portuaria Mar del Plata carece, así como la necesidad de limpiar el espejo de aguas que obvio es una cloaca a cielo abierto.

Pero lo que da por terminado el debate sobre el calado del puerto es el punto en el que Sivina exhibe la necesidad de dar respuesta a la Gerencia Terminales y Puertos de YPF, que ha comunicado que el buque petrolero de 140 metros de eslora no puede ya ingresar en condiciones de seguridad. Ergo, la frase de Jorge Otharan de que “el Puerto de MDP está vivo y activo” es una balandronada de dudoso gusto, que intenta ocultar una realidad que no ofrece espacio para más mentiras y sí para mucha acción.

Las risas adulonas de Gustavo Arnaldo Pulti, fotografiado junto a Daniel Scioli esta semana en Mar del Plata, pusieron en duda las expresiones que se le atribuían a Scioli vía sus funcionarios sobre la exclusión de Pulti en el delicado tema de la designación de los nuevos integrantes del Consorcio. La designación de Matías Machinandiarena, conocida el miércoles por la noche, es todo un capítulo en sí mismo en esta historia.

Conforme a su estilo, Scioli no va a enviar a nadie a la justicia, pero los datos que ya se han recabado sobran para establecer sin dudas el nivel de jauja en el uso de los recursos públicos que ha habido estos años. Y no sólo del Consorcio se trata. Hay mar de fondo (oportunísima la metáfora) con el prefecto mayor Walter Guido, de quien el dirigente del SOMU Néstor María señaló en la 99.9: “Será muy buen abogado, pero de seguridad no sabe nada”. Guido se está moviendo en la fina línea de la interpretación de la ley para vengarse de los armadores que, sostiene, no le jugaron bien. Una película de abuso de competencia que relataré en detalle la semana próxima.

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