El Intendente Gutiérrez no logra dar en la tecla para garantizar la reposición del servicio de los contenedores a su cargo. Al cumplirse la segunda semana tras el último paro de Covelia, la ciudad todavía no pudo recuperar su fisonomía habitual.
El fenómeno se completa con la presencia de bolsas de residuos que no lograron ser colocadas en el interior.
COLAPSO CONTINUADO II
Durante estos días fue notoria la desaparición de containers en varias arterias del Distrito. Puntualmente señalamos el fenómeno que se constata sobre la Avenida Vicente López que en todo su trayecto quedó limpia de todas las cajas verdes.
Por razones propias de su política oficial, Gutiérrez no ve necesario valerse de los medios de prensa para informar la evolución de una situación tan sensible a la calidad de vida de la ciudadanía.
De hecho, hizo falta recurrir al “fuera de micrófono” para saber algunos entretelones de lo que está pasando dentro del Programa Compromiso Ambiental, que depende de la Secretaría de Medio ambiente, responsable del sistema.
COLAPSO CONTINUADO III
Para la recolección mecánica de la basura que se almacena en los containers, la ciudad cuenta con dos camiones de carga lateral. Ya durante estos días, vecinos de Andres Baranda nos habían relatado que el camión no había podido con una de las cajas verdes rebosantes, porque la palanca mecánica no tuvo la fuerza suficiente para manipularla.
Durante la jornada de ayer, la versión de fuente segura dijo que los dos camiones están fuera de servicio. No hay cómo hacer el servicio de recolección; y esa es la razón por la cual la ciudad no recupera su fisonomía y los barrios soportan el mal olor. Qué se está haciendo como alternativa.
COLAPSO CONTINUADO IV
El primer colapso lo mostraron los contenedores repletos de basura; el segundo es la salida de servicio de los camiones recolectores; ante esto, se dispuso el traslado de los contenedores completos al predio ubicado detrás de la Estación de Quilmes, el mismo que durante la semana pasada fue noticia por el basural a cielo abierto que se formó.
Un camión chico, playo y con un guinche para el propósito es el que levanta los containers y los translada. Claro que la tarea es lenta.
Durante la mañana de ayer, en el terreno de la calle Gran Canarias y el puente, lindero a la Estación de Quilmes, se podían cómo se procedía al vaciado de las cajas verdes.
La brutalidad de la manipulación a la que son sometidas, es lo que explica la cantidad de cajas que ya están fuera de servicio.
COLAPSO CONTINUADO V
Es brutal que una caja de poliuretano, sea atada por una cadena en su parte superior y que un camión grúa la levante hasta colocarla boca abajo. Así las dos puertas quedan abiertas por efecto de la ley de la gravedad y la basura comienza a caer al piso.
Cómo se trata de contenidos remisos, la grúa agita con violencia al contenedor buscando su total vaciado. Un operario en el piso controla los movimientos. Terminada la tareas, la grúa traslada al conteiner hasta su lugar de estacionamiento. La devolución a su posición natural, ocurre con movimientos que vuelven a poner en riesgo de abolladuras, roturas de sus puertas y demás mecanismos.
El procedimiento, a simple vista resulta extraño a cualquier manipulación sustentable.
Evidentemente, en el predio que ha cobrado notoriedad estos días, se llevan a cabo tareas de separación y recuperación cuyos beneficios para la ciudad tampoco vienen mereciendo información oficial.

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