¿Por qué importa lo que pasa en Yemen? El poder parece escabullirse de las manos del presidente Ali Abdullah Saleh, en medio de una incipiente guerra civil que amenaza con dividir el país en una innumerable cantidad de territorios irregulares dominadas por clanes.
Se trata de un conflicto que tendría repercusiones complicadas para todo la región y también en Occidente. Es que Yemen es también el refugio de la rama más fuerte de Al-Qaeda de la península arábiga (AQAP por sus sigla en inglés). Se trata de un grupo pequeño, pero muy peligroso, que ya ha intentado volar un avión de línea en Estados Unidos y que envió bombas al mismo país camufladas en aviones de carga durante 2010. Hasta marzo pasado, AQAP estaba siendo perseguida con rigurosidad por una alianza entre el gobierno yemení, el Reino Unido y los EEUU. Estos países asistían a los agentes locales que combatían a los terroristas. Presidente “tocado” El presidente de Yemen Ali Abdullah Saleh fue herido ayer, junto a otros cuatro funcionarios de alto rango, en un atentado con cohetes a la mezquita del complejo presidencial. En un audio transmitido a altas horas de la noche por la TV oficial culpó a la tribu opositora Hashed, aclaró que esa “banda ilegal” no tiene relación alguna con la “así llamada revolución juvenil”, e informó que se encontraba “bien y con buena salud”, según la cadena de TV Al Jazira. Por su parte, Tariq al-Shami, vocero del partido gobernante Congreso General del Pueblo, declaró a la agencia AFP que el jefe de la tribu Hashed, Sadiq al-Ahmar, había “superado todos los límites”. Al-Hamar rechazó las imputaciones. Es la primera vez que los milicianos tribales atacan la sede del gobierno en Saná, la capital, tras casi dos semanas de fuertes combates con el Ejército en la ciudad. El canal Al Jazira dijo que Saleh sufrió lesiones leves en el ataque, donde murieron tres guardias presidenciales y el imán de la mezquita Alí Mohsen al-Matari, sufrieron heridas el primer ministro y su vice, y el presidente del Parlamento y un asesor presidencial quedaron en estado crítico. El bombardeo de la sede de gobierno llegó en el cuarto mes de una revuelta que exige la renuncia de Saleh, en el poder desde hace 33 años. Más de 500 personas murieron desde el comienzo de la rebelión, en febrero, pero unas 150 de ellas fallecieron en los últimos 10 días cuando a la revuelta se sumó el levantamiento de tribus opositoras al mandatario.
Comentá la nota