"Basta de esconder bajo la alfombra las violaciones a los derechos humanos"

“Es realmente una responsabilidad muy importante para mi estar representando a los organismos de derechos Humanos, pero las personas no interesan cuando hay treinta mil desaparecidos que han hecho todo para que nosotros estemos acá”, señaló Ruben Marigo, integrante del Comité contra la Tortura y miembro de la APDH de Bariloche.
Marigo aseveró que “reivindicamos éste gesto político de la Legislatura de Río Negro porque realmente es una decisión política profunda”.

“Hay que acabar con eso de esconder abajo de la alfombra las violaciones a los derechos humanos; hay que terminar con que las cárceles en Río Negro sean depósitos de personas y por eso reivindico hoy la postura de este gobierno”, agregó.

Marigo relató que “el 15 de diciembre pasado recibí un llamado del entonces gobernador Carlos Soria que me pedía visitar a los familiares de los chicos asesinados en junio en Bariloche por la Policía de represión que supimos tener en Río Negro. A partir de allí comprendí que algo iba a cambiar en mi provincia”.

“Si no entendemos que nuestra policía debe ser de prevención y no de represión, nada cambia. Algún día quienes militamos en derechos humanos deberíamos debatir sobre seguridad, porque estamos cansados de explicarle a la gente que nosotros no defendemos delincuentes, sino que participamos cuando quien tiene el monopolio de la fuerza, o sea el Estado, se excede y atropella derechos”, afirmó.

Marigo recordó que hasta diciembre último “en Río Negro todo funcionaba por la vía de los amparos. La salud por amparos; la educación por amparos; la justicia por amparos”.

“Cómo puede ser que se conozcan tantos casos de violaciones a los derechos humanos y hasta desapariciones en comisarías y son mínimas las causas que la Justicia llega a la verdad”, se preguntó.

El militante de Derechos Humanos abogó para que la nueva Comisión trabaje por la reforma del Código de Procedimientos, “donde vamos a lograr el juicio por jurados; una bandera que defendemos como una forma directa de participación de la población”.

Marigo insistió que “esta posibilidad nos parece un avance enorme, porque ya no tenemos que pedirle permiso a la Policía para entrar a una cárcel o a un geriátrico para velar que no se violen derechos consagrados”.

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