El arzobispo de Luján-Mercedes, monseñor Agustín Radrizzani, dio inicio al oficio religioso. Están presentes la presidenta Cristina Fernández, su esposo Néstor Kirchner y todos los integrantes del Gabinete, además de políticos, funcionarios y personajes del espectáculo. No asistieron los presidentes de Latinoamérica. El Papa envió un mensaje, leído por un "enviado extraordinario".
Tras aterrizar en el Campo Municipal de Deportes, la presidenta descendió de su camioneta a las 12.08 en la puerta del templo, acompañada por la intendenta de Luján Graciela Rosso. Escoltada por Anibal Fernández, Cristina Fernández caminó por la alfombra roja de la nave principal de la Basílica, firmó el libro de asistencias y se ubicó en la primera fila del templo.
La Jefa de Estado encabeza el acto junto a su esposo, el ex presidente Néstor Kirchner, y todo su Gabinete. No faltó ningún funcionario nacional e incluso también asistió Daniel Scioli, el gobernador de la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, los grandes ausentes fueron los presidentes de Latinoamérica. Estaba programado que Hugo Chávez (Venezuela), Rafael Correa (Ecuador), Evo Morales (Bolivia), José Inacio "Lula" Da Silva (Brasil), Sebastián Piñera (Chile) y José Mujica (Uruguay) estuvieran en la Basílica pero a último momento se desestimó.
El oficio religioso está a cargo del arzobispo de Luján-Mercedes, monseñor Agustín Radrizzani, y cuenta con la asistencia del nuncio apostólico, monseñor Adriano Bernardini, quien fue designado por el Papa como su "enviado extraordinario" en adhesión a las celebraciones, se informó desde el Gobierno.
En total, hay 2000 invitados dentro de la Basílica y muchos vecinos de la ciudad expusieron su molestia al enterarse que no podían ingresar a la Basílica para presenciar el Tedeum.
Antes de comenzar la misa, Adriano Bernardini leyó un mensaje que envió el Papa Benedicto XVI a la presidenta con motivo del Bicentenario. “Mis felicitaciones más cordiales con ocasiones de las fiestas nacionales”, afirmó el nuncio apostólico. Además el Papa “a la vez que expreso mi afecto y cercanía espiritual a todos los argentinos a los cuales encomiendo en mis oraciones pidiendo al Señor que los bendiga con la concordia, la paz y la prosperidad”.












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