Se detectó una ola de sedimentos que bajaba por el río y se apagó el sistema para evitar problemas.
Centenario > La planta de agua fue paralizada ayer 10 horas debido a un retratamiento del líquido por los altos índices de turbidez generados por las lluvias en la alta cordillera, que arrastran sedimentos por el río Neuquén.
Anoche, el servicio se restablecía lentamente en los barrios, se informó desde la Secretaría de Obras y Servicios Públicos, a cargo de Cristian Pieroni.
El problema surgió en la madrugada, al detectarse que “una ola de barro” descendía río abajo. El agua turbia estuvo a punto de ingresar al sistema de distribución de agua a los barrios, aunque fue detenida al parar la planta. Los técnicos decidieron suspender el bombeo para iniciar un proceso de retratamiento químico para separar el agua del barro, que se inició a las 7 y culminó a las 17.
“Se decidió parar el bombeo para que no ingrese el agua turbia a la red. La verdad es que veníamos muy bien pero este es un problema ajeno a la planta: recibimos esta mañana una ola de barro muy grande”, explicó Esteban Videla, director de Plantas de Tratamiento.
El bombeo estuvo suspendido hasta completar un proceso para obtener “agua base”, con un cierto grado de acidez. La operación se realizó para evitar el fenómeno ocurrido días atrás en Neuquén capital, cuando vecinos denunciaron que salía agua con barro de las canillas.
La turbidez fue detectada en las primeras horas de la mañana de ayer, ante llamados de algunos vecinos al corralón municipal para advertir sobre el inconveniente. “Pudimos tomar el problema a tiempo, sólo hay que esperar unas horas para ir distribuyendo el agua de a poco”, acotó Videla.
La alarma de los técnicos se encendió tras dispararse los índices de NTU (Unidades Nefelométricas de Turbidez) de 30 a 200 en una hora. Ese indicador señala la turbidez del agua que en sus niveles normales se ubica entre 6 y 20 NTU. Ayer a las 20, los niveles estaban en 7, ya dentro de los márgenes normales.
La planta de tratamiento utiliza un polímetro para hacer un filtrado de partículas cuando el agua arrastra sedimentos, pero se necesita un complejo tratamiento para no “acidar” el líquido y equilibrarlo para el consumo humano.
En julio de 2006 se produjo una crecida histórica en el río Neuquén nunca vista en 100 años. El fenómeno generó el arrastre brusco de barro y los niveles de turbidez llegaron a los 2.300 NTU. El desperfecto tardó dos días en recuperar los valores normales.
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