La comuna insistirá en crear un parque para esta industria. Prevén enajenar las tierras municipales de Calderón y adquirir otras sobre la ruta 35, por lo que analizarán si esos suelos son aptos.
Pese a que el Código de Planeamiento Urbano no tolera su presencia en esas zonas desde hace años, la comuna no supo cómo resolver la cuestión que afecta el crecimiento de la ciudad y la calidad de vida de los vecinos que han construido sus viviendas allí.
El subsecretario de Planificación, Marcelo Lenzi, dijo que la idea municipal sigue siendo la de construir un parque ladrillero en una zona que permita concentrar la actividad en un sólo sitio y a los productores no tener inconvenientes con la comunidad, al menos durante los próximos 50 años.
No obstante, hay variables ineludibles al momento de definir el lugar, habida cuenta que la distancia afectará el costo del flete y que el terreno elegido debe proveer tierra de una calidad aceptable para la elaboración de ladrillos.
"Si bien nuestra oficina no es el área comunal que se relaciona con los ladrilleros, entendemos que ponen condiciones para trasladarse, pero lo cierto es que las condiciones que tienen actualmente son demasiado ventajosas para su actividad. Cualquier sitio que se consiga no va a tener las características que tienen hoy; pero no podrían permanecer donde están ahora porque esa zona tiene otro destino de uso y se trabaja en eso", explicó Lenzi.
El funcionario dijo que la recomendación es emplazar el parque sobre la ruta 35, donde ya existen empresas que realizan extracciones en canteras.
Un campo de 300 hectáreas, ubicado a unos 1.500 metros del boliche Landa Chico, en el kilómetro 16 de esa carretera, sería el elegido.
No obstante, los productores afirman que la tierra que obtendrían en ese lugar no serviría para construir bloques por ser muy salina y que el flete se encarecería demasiado. Por ello se le consultó a Lenzi si la comuna debe asumir la responsabilidad de conseguirles tierra apta y tener en cuenta los valores del transporte para elegir la zona.
Explicó que si bien el municipio debe resolver los problemas de territorio y regular sus usos, no puede forzar el acatamiento de una norma que en la práctica resulta de difícil cumplimiento.
"Como cualquier norma, la idea es que pueda ser aplicable. En cuanto a la calidad del suelo, tenemos personal técnico, geólogos y demás, que pueden certificar su calidad; también podemos acudir a Minería de la Provincia. Eso no está en discusión, es un tema de estudio", indicó.
Destacó que la zona mencionada no plantea dificultades en relación a las normativas residenciales.
"Para nosotros es la más adecuada pero allí no hay ninguna disponibilidad de tierras fiscales por lo que una opción es enajenar las hectáreas que la comuna tiene en Calderón y que había destinado para construir allí el parque ladrillero (por la oposición que se generó desde el municipio de Coronel Rosales a partir del impacto ambiental que la actividad generaría sobre poblaciones del partido vecino). Con la venta de ese inmueble, se adquiriría el otro", comentó Lenzi.
El Ejecutivo envió el proyecto al Concejo Deliberante para que desafecte esas tierras y permita su venta, pero el cuerpo aún no resolvió al respecto.
En cuanto al posible incremento de hornos de ladrillo en la zona que actualmente están ocupando, el funcionario señaló que ya no tendrían tierras lindantes disponibles.
Consecuencias
Al subsecretario de Planificación también se lo consultó si la comuna evalúa las consecuencias que devendrían de modificar esta actividad, en cuanto a su incidencia en la industria de la construcción y en el empleo.
"El traslado a otro sitio no debería modificar nada en lo práctico, puesto que hasta el valor comercial del producto está regido por el mercado. Distinto sería si se definiera la suspensión o clausura de la producción, que es lo que se está evitando hacer desde la comuna. Este es un período de transición hasta conseguir una nueva localización que le permita a los hornos funcionar en zona apta para ello", destacó Lenzi.
Señaló que no hay plazos perentorios para el traslado pero manifestó que se intenta hacer "lo antes posible".
"Este año quedó en la agenda. Tenemos que hacer una reunión con la subsecretaría de Gestión Ambiental porque ya hemos trabajado en el sector de las canteras y el próximo paso era avanzar en cuanto a los hornos de ladrillo", indicó.
Dijo que la comuna está concluyendo un estudio de suelos de toda la ciudad, con las factibilidades reales de uso. Ese trabajo será cruzado con estudios de impacto ambiental y, si las tierras sobre la ruta 35 resultan aptas para el funcionamiento de los hornos, restará la decisión política para llevar a cabo el traslado.
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