La compra de ropa era ayer tan frenética como siempre. Lo que diferente en la zona sudeste eran los lugares de las ferias americanas, ya que todos los vendedores se reubicaron en predios privados o consensuados con la Municipalidad y la Provincia.
El viernes por la noche, un grupo grande de feriantes se trasladó a un predio privado, ubicado sobre la avenida Ragone, justo en frente del mercado Cofruthos. En tanto, otros vendedores, compuesto en su mayoría por frentistas, decidieron reubicarse en un terreno del barrio Solidaridad.
Ambos grupos reunían a más de 200 feriantes, quienes se oponían a mudarse al barrio Morosini junto con la Cooperativa Sudeste, la cual inauguró hace una semana, una de las ferias americanas más grandes de la ciudad.
“Ahora que encontramos un predio nuevo, estamos tranquilos y esperamos que la gente venga a conocer esta feria que es más ordenada y prolija”, dijo a El Tribuno, uno de los vendedores que ayer inauguró su puesto de ropa para adultos en la avenida Ragone, atrás del Club Unión.
Nueva vida cotidiana
En el barrio Santa Cecilia, los vecinos vivieron el primer domingo sin el intenso trajín que imponía la feria americana. El tránsito de vehículos era tranquilo, las plazas eran atravesadas por vecinos que iban a hacer las compras del almuerzo, mientras algunos chicos participaban de un “picadito” en un playón.
Entre los vecinos del barrio, están quienes no querían que los feriantes se marcharan porque aseguran que le dan movimiento a la zona, y también hablan aquellos que querían recuperar los espacios públicos.
Si bien la mayoría de los comerciantes no convencionales se mudaron a nuevos predios. En poco tiempo se irán adecuando al resto de las exigencias contempladas en la Resolución 02/2012 de la Secretaría de Ingresos Públicos, como por ejemplo, la necesidad de contar con servicios de emergencias médicas, baños, sistemas de prevención ante incendios y las correspondientes normas de higiene y seguridad.
La mudanza de frentistas y feriantes a predios privados marca el inicio del cumplimiento de la ley provincial 7700, sancionada en diciembre del año pasado.
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